Enero marca el auge del verano en la región sur, con días calurosos, lluvias abundantes y un escenario perfecto para el cultivo de diversas hortaliças de verão. Para quienes tienen huerto en zonas de clima similar al sur, este es un mes estratégico para aprovechar las condiciones climáticas favorables y asegurar cosechas abundantes en los próximos meses.
A diferencia de otras regiones donde el calor extremo puede limitar las opciones de cultivo, el sur presenta una ventaja significativa: las noches relativamente frescas. Esta amplitud térmica, con temperaturas diurnas entre 28‑35 °C y nocturnas entre 18‑24 °C, permite cultivar una gama más amplia de especies, incluyendo algunas que no tolerarían el calor constante de otras áreas.
En esta guía completa, descubrirá más de 50 opciones de hortaliças, hierbas y condimentos ideales para plantar en enero en regiones de clima templado del sur, con consejos prácticos para garantizar el éxito de su huerto de verano.
Características del clima de enero en el sur
El diferencial climático del sur
El verano en el sur tiene características únicas que lo vuelven especialmente favorable para la horticultura. Mientras otras regiones enfrentan calor abrasador y humedad constante, el sur mantiene un equilibrio más moderado, especialmente durante la noche.
Las temperaturas nocturnas suaves son un factor clave: reducen el estrés térmico de las plantas, disminuyen la evapotranspiración y crean condiciones ideales para procesos fisiológicos esenciales. Muchas hortaliças aprovechan el frescor nocturno para “descansar” y recuperarse del calor diurno, lo que se traduce en un crecimiento más vigoroso y menor tendencia al espigado precoz (aparición anticipada de la floración, que deja las verduras alargadas, amargas y con savia lechosa).
Patrón de lluvias y humedad
Enero en el sur se caracteriza por lluvias frecuentes, aunque intercaladas con períodos soleados. Esta distribución hídrica suele ser beneficiosa, ya que mantiene el suelo húmedo sin necesidad de riego constante. Sin embargo, también exige una atención especial al drenaje de los bancales del huerto.
Las lluvias intensas típicas del verano en el sur pueden encharcar el suelo, compactarlo e incluso arrastrar semillas recién sembradas. Por ello, la correcta estructuración de los bancales –con una elevación de 15 a 20 centímetros y una buena incorporación de materia orgánica– es fundamental para el éxito del cultivo en enero.
Ventajas para el horticultor
La combinación de calor moderado, lluvias regulares y amplitud térmica favorable permite que quien cultiva hortaliças en el sur disponga de una flexibilidad envidiable.
Es posible cultivar desde hortalizas tropicales resistentes al calor (como quimbombó/okra y calabazas) hasta especies de media estación (como lechuga y zanahoria), siempre que se elijan las variedades correctas y se adopten prácticas adecuadas de manejo.
Además, el calor acelera los ciclos de crecimiento, permitiendo cosechas más rápidas y la posibilidad de siembras sucesivas, una estrategia inteligente para garantizar producción continua de verduras y hortalizas de ciclo corto a lo largo del verano.
Hortalizas de hoja y verduras
Enero ofrece excelentes oportunidades para cultivar una amplia variedad de hortalizas de hoja en la región sur de los países de clima templado. Con las estrategias correctas, es posible mantener el huerto verde y productivo incluso en los días más calurosos.
1. Lechuga
Aunque prefiere el clima templado, la lechuga es viable en enero en regiones del sur, pero requiere atención en la elección de variedades. Prefiera cultivares desarrollados para tolerar el calor, como la BRS Mediterrânea y la BRS Leila (Embrapa), que tardan hasta 10 días más en espigar en condiciones cálidas. Las lechugas rizadas y de hoja suelta suelen comportarse mejor que las lechugas tipo americana, que forman cabeza y son más sensibles al calor.
La estrategia de siembra sucesiva es fundamental: siembre pequeñas cantidades cada 2 semanas para garantizar cosechas escalonadas antes del espigado. En días excepcionalmente calurosos (por encima de 33 °C), un sombreo ligero con malla de un 30 % puede marcar toda la diferencia.

Lechuga morada y lechuga mimosa
Diversificar las variedades de lechuga no es solo una cuestión estética: algunos cultivares morados poseen antocianinas que confieren mayor resistencia al estrés térmico. La lechuga mimosa, con sus hojas delicadas y onduladas, también tiende a ser más tolerante que las lechugas tipo americana rizada.
2. Rúcula
Una de las hortalizas de hoja más adecuadas para el verano en regiones del sur es la rúcula, que tiene un ciclo muy corto, de 25 a 30 días, lo que permite cosechar antes de que el calor induzca la floración. Su sabor ligeramente picante se vuelve aún más pronunciado cuando se cultiva a temperaturas más altas. Sembrar cada 2 o 3 semanas garantiza suministro constante para ensaladas frescas.
3. Berro
Tanto el berro de agua como el berro de tierra prosperan en enero en regiones del sur. El berro de agua aprecia suelos muy húmedos o incluso encharcados, aprovechando bien las lluvias frecuentes del período. Crece vigorosamente en agua corriente o estancada, siempre que esté limpia. En verano, con calor y humedad, prácticamente crece solo, ofreciendo hojas picantes y ricas en nutrientes.
En cambio, el agrión de tierra tolera bien el calor y aporta un sabor intenso a ensaladas y salteados. Ciclo de 40‑50 días.
4. Col rizada
La col manteca es una de las hortalizas más resilientes para el verano de las zonas templadas del sur. Planta perenne que puede establecerse durante todo el año, tolera muy bien el calor siempre que reciba riego adecuado. El principal desafío son las orugas, que proliferan en verano: la inspección regular de las hojas y la recolección manual o el uso de Bacillus thuringiensis resuelven el problema.
La col de hojas (kale) y la col manteca de Ribeirão también son excelentes opciones, ofreciendo cosechas continuas durante meses. Coseche siempre las hojas externas, permitiendo que el centro continúe produciendo.
5. Acelga
Injustamente subutilizada en muchas huertas, la acelga (también llamada remolacha de hoja) es una campeona de resistencia al calor. Sus hojas anchas y pecíolos carnosos pueden cosecharse de forma continua, y la planta prácticamente ignora las oscilaciones de temperatura típicas del verano. Es una excelente sustituta de la espinaca en salteados y tartas.

6. Achicoria y escarola
Estas hortalizas de hoja amarga se adaptan sorprendentemente bien al calor moderado, aunque prefieren un clima más fresco. La escarola tipo pan de azúcar y la achicoria catalogna (o radiche) ofrecen hojas crujientes para ensaladas y, cuando están más desarrolladas, son perfectas para salteados. Tienen un ciclo medio de 60‑70 días, con buena resistencia al espigado cuando se riegan correctamente.
7. Espinaca de Nueva Zelanda
Aunque la espinaca europea tradicional (Spinacia oleracea) sufre con el calor, existe una alternativa perfecta para el verano: la espinaca de Nueva Zelanda (Tetragonia tetragonioides). Esta planta rastrera, de hojas carnosas, adora el calor y produce abundantemente durante todo el verano. No es una espinaca verdadera desde el punto de vista botánico, pero su sabor y uso culinario son muy similares.
8. Bertalha
También conocida como espinaca india, la bertalha es una trepadora de hojas suculentas que adora el calor y la humedad. Perenne en los climas más cálidos del sur, puede conducirse en espalderas o cercas. Las hojas tienen una textura levemente viscosa cuando se cocinan, similar a la del quimbombó (ocra), y son riquísimas en hierro y calcio.
9.
Mostaza
La mostaza de hoja (Brassica juncea) tolera bien el calor y ofrece hojas de sabor picante para ensaladas cuando son jóvenes o para saltear cuando están más desarrolladas. Variedades como la mostaza rizada o mizuna (mostaza japonesa) añaden diversidad al huerto. Ciclo de 40‑50 días.
10. Col china Tatsoi y Bok Choy
Estas brasicáceas asiáticas (Brassica rapa) han ganado popularidad en los huertos domésticos. Aunque prefieren un clima templado, algunas variedades seleccionadas toleran bien el verano, especialmente con un sombreado ligero. Ofrecen hojas tiernas y sabrosas en 40‑45 días, perfectas para salteados y sopas.
Hierbas y Condimentos
El verano es la época de oro para el cultivo de hierbas aromáticas. El calor intensifica los aceites esenciales, resultando en sabores y aromas más concentrados. Es un buen momento para producir en cantidad, y podemos congelar las hierbas para utilizarlas durante todo el año. En mi caso, preparo extractos de menta y albahaca, y tengo salsa fresca y jugo verde por un buen tiempo.
11. Albahaca
Si hay una hierba que define el verano en el huerto, es la albahaca. El manjericão-italiano (Ocimum basilicum) crece de forma exuberante en enero, prácticamente duplicando su tamaño cada semana con calor y buen riego. Cosecha con regularidad los brotes terminales para estimular la ramificación y evitar la floración.
Diversifica con diferentes variedades: albahaca morada (hojas púrpuras), albahaca limón (aroma cítrico), albahaca canela y albahaca tailandesa. Cada una ofrece perfiles de sabor únicos para distintos platos.
12. Cebollín
El cebollín (Allium fistulosum) es prácticamente indestructible en verano. Crece vigorosamente con el calor, siempre que reciba agua de forma regular. Divide las matas viejas para rejuvenecer y multiplicar tus plantas. Tanto el cebollín común como el cebollín que forma pequeños bulbos prosperan en esta época.
13. Perejil
El perejil (Petroselinum crispum) es bienal y, una vez establecido, tolera bien el verano. La germinación puede ser lenta con calor (10‑20 días), así que mantén el semillero constantemente húmedo. Tanto el perejil rizado como el perejil de hoja lisa (italiano) se desarrollan bien. El perejil ofrece cosechas durante muchos meses cuando se maneja adecuadamente.
14. Cilantro
El cilantro (Coriandrum sativum) es exigente en verano, ya que tiende a florecer rápidamente con días largos y calurosos. La estrategia es hacer pequeñas siembras sucesivas cada 2 semanas, cosechando las hojas aún jóvenes, con 20‑25 días. Variedades de hoja ancha, como el llamado cilantro portugués o cilantro verdón, resisten un poco más que los tipos de hoja fina.
Curiosidad: dejar que algunas plantas florezcan no es un desperdicio: las flores atraen insectos beneficiosos y las semillas (que llamamos cilantro en grano) pueden cosecharse para uso culinario.
15. Menta
La menta (Mentha spp.) aprecia una humedad abundante, pero en días muy calurosos puede sufrir quemaduras en las hojas bajo sol directo. La solución es plantarla en lugares con sombra parcial, especialmente en las horas más cálidas de la tarde. La menta común, la menta piperita y la menta chocolate son todas opciones viables. Atención: plántela en macetas o con barreras, ya que es invasiva.

16. Orégano
El orégano (Origanum vulgare) es perenne y, una vez establecido, tolera bien el calor. En enero puede cosechar hojas para usarlas frescas o para desecar. El orégano se beneficia de podas regulares que estimulan un crecimiento más denso. Prefiere pleno sol y suelos bien drenados.
17. Tomillo
Varios tipos de tomillo (Thymus vulgaris) funcionan muy bien en verano. Esta hierba mediterránea aprecia el calor, siempre que el suelo tenga buen drenaje. El tomillo limón aporta un toque cítrico especial. Son plantas compactas, ideales para bordes de bancales o para macetas.
18. Romero
El romero (Rosmarinus officinalis) es un arbusto perenne que adora el sol y el calor. En enero se encuentra en pleno desarrollo vegetativo. Coseche ramas según sea necesario: la poda regular mantiene la planta compacta y productiva. Excelente para las zonas más secas del huerto.
19. Estragón
El estragón francés (Artemisia dracunculus) es menos común en muchos huertos domésticos, pero merece un espacio. Prefiere un clima más templado y ofrece un sabor anisado único, esencial en la cocina francesa. Se propaga por división de matas.
20. Ajedrea
La ajedrea (Satureja hortensis – anual, o S. montana – perenne) es conocida como la “hierba de los frijoles” por su uso tradicional. Crece bien con calor, ofreciendo hojas aromáticas que recuerdan al tomillo y al orégano. Excelente para legumbres, carnes y salsas.
21. Capuchina
Aunque técnicamente es una flor comestible, la capuchina (Tropaeolum majus) merece un lugar en el huerto.
Las flores y hojas son comestibles, con un sabor ligeramente picante. Crece con vigor en verano, puede desarrollarse como planta rastrera o trepadora y además atrae pulgones, funcionando como planta trampa para proteger otros cultivos.
22. Albahaca sagrada (Tulsi)
La albahaca sagrada o tulsi (Ocimum tenuiflorum) es una variedad considerada sagrada en la India, con propiedades medicinales ampliamente reconocidas. Es más resistente que la albahaca común y tolera bien las oscilaciones de temperatura. Presenta un sabor ligeramente picante y alcanforado.
23. Melisa
La melisa o Melissa officinalis prefiere un clima templado, pero produce bien a media sombra durante el verano. Sus hojas con aroma a limón son perfectas para infusiones calmantes. Es una planta vigorosa que puede cosecharse de forma continua.
24. Mejorana
Pariente cercana del orégano, la mejorana (Origanum majorana) tiene un sabor más suave y ligeramente dulce. Crece bien con calor, formando pequeños arbustos compactos. Es excelente para platos delicados en los que el orégano resultaría demasiado intenso.
25. Salvia
La salvia (Salvia officinalis) es un subarbusto perenne que tolera bien el verano. Sus hojas aterciopeladas tienen un sabor intenso, perfecto para carnes y pastas. En regiones de clima más fresco puede mantenerse productiva todo el año.
26. Laurel
El laurel (Laurus nobilis) es en realidad un árbol que puede mantenerse podado como arbusto. En enero se encuentra en pleno crecimiento activo. Sus hojas frescas o secas son esenciales en guisos, estofados y platos con legumbres. Lo ideal es plantarlo en otoño, pero en zonas de verano suave puede plantarse con seguridad en esta estación si recibe un buen riego.
Hortalizas de fruto
El calor de enero favorece especialmente las hortalizas de fruto, que necesitan temperaturas elevadas para una floración y fructificación adecuadas.
27. Tomate
El tomate se puede cultivar en enero, especialmente en plantaciones tardías que producirán en otoño. La clave es elegir variedades resistentes a enfermedades o híbridos con múltiples resistencias (indicadas como HR o IR en los envases).
Los tomates tipo cereza (cherry, grape, pera) suelen ser más rústicos y tolerantes que los de frutos grandes. Variedades como Sweet Million, Carolina y Santa Cruz Kada se adaptan bien a distintas condiciones de cultivo.
El entutorado es esencial, así como la aplicación de acolchado para evitar que las salpicaduras de lluvia lleven patógenos del suelo a las hojas.

Tomate cherry y mini tomates
Además de los cherry tradicionales, prueba variedades como el tomate uva (grape), más alargado, o el tomate pera pequeño. Son más productivos, resistentes y perfectos para ensaladas y aperitivos. Muchas plantas forman racimos con 20–30 frutos.
28. Pimiento morrón
El pimiento morrón (Capsicum annuum) necesita calor para fructificar, por lo que enero es ideal para el trasplante de plántulas. Las variedades de diferentes colores (verde, rojo, amarillo, naranja) no son solo decorativas: cada color indica distintos niveles de maduración y perfiles nutricionales.
Los pimientos morrón requieren una buena nutrición (especialmente calcio para evitar la podredumbre apical) y riego regular. Un entutorado ligero ayuda a sostener los frutos pesados.
29. Chiles y pimientos picantes
Enero es el mes perfecto para chiles de todo tipo. Desde los suaves (pimiento dulce, pimiento morrón) hasta los picantes (jalapeño, guindilla, ají dedo de moza, habanero), todos prosperan con el calor. Las plantas de chile son perennes en regiones de clima suave y pueden producir durante 2–3 años.
Los chiles ornamentales, como el chile cambucí y el chile biquinho, también cumplen una doble función: decorativa y culinaria.
30. Berenjena
La berenjena (Solanum melongena) es una de las hortalizas mejor adaptadas al verano en zonas de clima cálido. Son plantas vigorosas que alcanzan entre 80 y 120 cm de altura, produciendo frutos morados, blancos o jaspeados. La berenjena japonesa (más alargada) suele ser más productiva que las variedades globosas.
Cosecha los frutos cuando la piel aún esté brillante: los frutos opacos ya pasaron el punto ideal y tendrán semillas desarrolladas y sabor amargo.

31. Jiló
El jiló (Solanum gilo) es un pariente cercano de la berenjena, extremadamente tolerante al calor. Muy apreciado en la cocina tradicional, produce pequeños frutos verdes o amarillentos, ligeramente amargos. Es una planta rústica que prácticamente no exige cuidados especiales.
32. Calabacín
El calabacín italiano o zucchini tiene un ciclo muy corto, de 45‑55 días desde la siembra hasta la primera cosecha. Siembre en enero para cosechar en marzo. Una sola planta puede producir de 15 a 20 frutos si se cosechan aún pequeños (15‑20 cm), lo que estimula la formación de nuevos frutos.
Las variedades de color verde oscuro, verde claro y amarillo ofrecen diversidad. El calabacín redondo (tipo Rondini) es perfecto para rellenar.

33. Calabaza
Diversas variedades de calabaza (Cucurbita spp) pueden sembrarse en enero en regiones de clima templado: calabaza tipo manteca (o japonesa/cabotiá), calabaza tipo moranga, calabaza italiana (de cuello) y calabaza espagueti. Necesitan espacio para las guías (2‑3 metros) y pleno sol. Tienen un ciclo de 90‑120 días.
La calabaza de metro es especialmente productiva y bien adaptada. La moranga o calabaza para caldo es tradicional para sopas y guisos. Frutos grandes, achatados, de cáscara anaranjada. Excelente conservación poscosecha.
La calabaza cabotiá merece destaque. Esta calabaza japonesa, de forma achatada y cáscara verde oscuro, se ha vuelto cada vez más popular. Pulpa dulce, densa, perfecta para sopas, tartas saladas y asados. Muy productiva y bien adaptada a climas templados.
34. Pepino
El pepino (Cucumis sativus) tiene un ciclo de 60‑70 días y produce mejor cuando se entutora en espalderas o cercas. Las variedades tipo japonés (más largos y finos) y tipo tradicional (medianos, verde oscuro) se adaptan bien. El entutorado mejora la ventilación y reduce las enfermedades fúngicas.
Coseche los pepinos con frecuencia: los frutos que se dejan en la planta inhiben la formación de nuevos.
Pepino japonés
Merece mención especial por ser más resistente a enfermedades que los pepinos tradicionales. Frutos largos (25‑30 cm), finos, con pocas semillas. Ideales para ensaladas y conservas.
35. Maxixe
El maxixe (Cucumis anguria) es un pepino espinoso muy popular, aunque aún no es tan conocido en las regiones del sur. Extremadamente rústico y productivo, tolera bien las oscilaciones de humedad. Los frutos pequeños (5‑8 cm) se cosechan verdes para conservas y salteados. Puede cultivarse sobre cercas o como planta rastrera.
36. Quimbombó
El quimbombó (Abelmoschus esculentus) es una planta tropical que adora el calor de enero. Aunque es menos tradicional en el sur que en otras zonas, se adapta perfectamente. Las variedades de quimbombó cuerno de venado y quimbombó de metro producen vainas alargadas. Coseche cada 2‑3 días, cuando las vainas aún estén tiernas (8‑12 cm).
37. Chayote
Enero es un buen periodo para plantar plántulas de chayote (Sechium edule). Esta vigorosa trepadora necesita estructuras robustas (pérgola, cerca resistente), ya que produce una gran masa de follaje y frutos. Una sola planta de chayote puede producir cientos de unidades en la temporada.
38. Sandía y Melón
Para quienes disponen de espacio, la sandía y el melón pueden sembrarse en enero para cosechar entre abril y mayo. Requieren pleno sol, calor constante y un suelo bien drenado. Variedades de sandía como Crimson Sweet y Charleston Gray se adaptan bien. En melones, los tipos reticulados (cantaloupe) y el melón amarillo funcionan muy bien.
Raíces y Tubérculos
Enero ofrece buenas oportunidades para el cultivo de raíces y tubérculos, que se benefician de la humedad del suelo mantenida por las lluvias regulares.
39. Zanahoria
La zanahoria (Daucus carota) puede sembrarse en enero utilizando variedades adaptadas al calor. Las variedades Brasília y Nantes soportan temperaturas más altas y aun así desarrollan raíces de buen tamaño. La clave es mantener el suelo constantemente húmedo durante los primeros 15 días después de la siembra para garantizar una germinación uniforme.
Un suelo profundo (30 cm), suelto y sin piedras es esencial para obtener raíces rectas y bien formadas. El ciclo de la zanahoria varía entre 70 y 100 días, dependiendo de la variedad.

Zanahoria morada y Zanahoria amarilla
Además de las tradicionales zanahorias naranjas, pruebe con zanahorias de colores. Las zanahorias moradas son ricas en antocianinas y las amarillas en luteína. No son solo decorativas: ofrecen perfiles nutricionales únicos.
40. Remolacha
La remolacha (Beta vulgaris) tolera bien el calor siempre que se riegue de forma regular. Puede sembrarse directamente en el suelo o trasplantarse desde almácigos. Variedades cilíndricas como Cylindra son interesantes para cortar en rodajas. Las tradicionales Detroit o Maravilla producen raíces globosas.
No deseche las hojas de remolacha: son excelentes salteadas y ricas en hierro y vitaminas. El ciclo de cultivo de la remolacha es de 55 a 70 días.
41. Rábano
El rábano (Raphanus sativus) es la hortaliza más rápida del huerto: de 25 a 30 días desde la siembra hasta la cosecha. Perfecto para hortelanos impacientes y para cultivar con niños. Siembre rábano cada 1 o 2 semanas para tener raíces siempre frescas.
Además de los rábanos rojos y redondos, pruebe rábanos blancos (daikon baby), rábanos alargados (French Breakfast), rábanos morados y rábanos tipo sandía (blancos por fuera y rosados por dentro).
42. Nabo
El nabo (Brassica rapa) prefiere clima templado, pero las variedades precoces pueden cultivarse a finales de enero para cosecha en otoño. Raíces blancas, globosas o alargadas, muy usadas en guisos. Las hojas jóvenes también son comestibles.
43. Batata dulce
La batata dulce (Ipomoea batatas) se planta por estolones o guías (trozos de tallo con hojas) y no por semillas. Enero es una fecha viable, aunque la época tradicional es la primavera. Forma una enredadera vigorosa que cubre el suelo. Existen variedades de pulpa blanca, amarilla, naranja e incluso morada. Ciclo de 120‑150 días.
44. Arracacha (Zanahoria blanca)
La arracacha (Arracacia xanthorrhiza) es más exigente en clima templado, pero en zonas de mayor altitud puede plantarse en enero. Raíz aromática esencial para caldos y sopas. Ciclo largo de 8‑10 meses.
45. Ñame y Taro
Aunque son más tropicales, el ñame (Dioscorea) y el taro (Colocasia esculenta) pueden cultivarse en las áreas más cálidas del sur. La plantación de tubérculos‑semilla en enero aprovecha las lluvias para favorecer el establecimiento. Cosecha en 8‑10 meses.
46. Rábano picante
El rábano picante (Armoracia rusticana) es perenne y puede establecerse en enero mediante trozos de raíz. Aprecia el clima templado del sur. Raíces blancas, extremadamente picantes, utilizadas para salsas y condimentos. Una vez plantado, permanece productivo durante años.
47. Jengibre
El jengibre (Zingiber officinale) es un rizoma que puede plantarse en enero. Aprecia el calor y la humedad, pero requiere sombra parcial. Entierre rizomas frescos (adquiridos en mercados) con los “ojos” hacia arriba, en un suelo rico en materia orgánica. Cosecha en 8‑10 meses.
48. Cúrcuma
Pariente del jengibre, la cúrcuma o azafrán de raíz (Curcuma longa) se cultiva de forma similar. Los rizomas anaranjados producen la cúrcuma, especia y colorante natural. Ciclo de 9‑10 meses.
49. Judía verde
La judía verde (Phaseolus vulgaris) es perfectamente viable en enero en regiones del sur, donde se permite la siembra hasta marzo. Existen variedades trepadoras (de enrame o de metro) y variedades rastreras (arbustivas). Las trepadoras producen por más tiempo y aprovechan mejor el espacio vertical, mientras que las rastreras tienen un ciclo más concentrado (55‑60 días). Variedades como Macarrão Rasteiro, Manteiga Trepadeira y Macarrão Atibaia producen vainas aplanadas y muy tiernas.
El frijol de metro (Vigna unguiculata sesquipedalis) produce vainas de hasta 50‑60 cm y es muy productivo en tiempo caluroso.
50. Arveja-torta
La arveja-torta o arveja de vaina (Pisum sativum var. macrocarpon) se adapta mejor a climas templados, pero en zonas de altitud puede intentarse su siembra a finales de enero para obtener producción en otoño. Se consumen las vainas enteras, sin desechar ninguna parte.
Otras hortalizas y plantas comestibles
Además de las categorías tradicionales, diversas especies adicionales merecen un espacio en la huerta de enero.
51. Maíz tierno
El maíz (Zea mays) aprovecha el calor y las lluvias de enero. Las variedades de maíz dulce o maíz tierno producen mazorcas para consumo fresco en 90‑100 días. El maíz también puede utilizarse como soporte vivo para frijoles trepadores, en el tradicional cultivo asociado de maíz‑frijol‑calabaza.
52. Ora-pro-nóbis
La ora-pro-nóbis (Pereskia aculeata) es un cactus trepador con hojas muy ricas en proteínas. Aunque es perenne y se cultiva todo el año, puede establecerse por estacas en enero. Sus hojas se consumen salteadas, en tortillas de huevo o secas y molidas en forma de polvo. Es extremadamente rústica y prácticamente indestructible.
53. Taioba
La taioba (Xanthosoma sagittifolium) es una hortaliza de hojas grandes, emparentada con el ñame. Prefiere sombra parcial y abundante humedad, condiciones habituales en enero. Las hojas se consumen siempre cocidas (nunca crudas) y su sabor recuerda al de la espinaca. Los rizomas también son comestibles.
54. Vinagrera
La vinagrera o acedera (Hibiscus sabdariffa) es pariente del quingombó u okra. Produce hojas ácidas que se consumen en ensaladas o salteadas, y cálices rojos que se utilizan para preparar infusiones y mermeladas. Es una planta anual amante del calor, muy adecuada para el verano en regiones de clima cálido y templado.
55. Caruru (Amaranto)
El amaranto o caruru (Amaranthus spp.) es considerado una planta invasora por muchas personas, pero sus hojas son muy nutritivas y sabrosas. Variedades cultivadas como el amaranto rojo o amaranto gigante producen abundantes hojas para salteados. Algunos tipos también producen granos comestibles.
56. Araruta
La araruta (Maranta arundinacea) es un rizoma productor de fécula, una alternativa al almidón de mandioca o tapioca. Prefiere clima cálido y húmedo. La siembra en enero permite la cosecha en 10 a 12 meses. Las hojas también se utilizan para envolver alimentos.

Cuidados esenciales en la huerta de verano
Tener una huerta productiva en enero va más allá de escoger las especies adecuadas. El manejo correcto es fundamental para el éxito.
Preparación y estructuración del suelo
La base de todo es un suelo bien preparado. En enero, con lluvias intensas, el drenaje es crítico. Construye bancales elevados con 15 a 20 centímetros de altura para evitar el encharcamiento. Si el terreno tiene pendiente, haz los bancales en nivel (curvas de nivel) para evitar la erosión.
Incorpora generosamente materia orgánica: de 3 a 5 kg/m² de compost bien maduro o de 2 a 3 kg/m² de estiércol bovino bien descompuesto. Esta materia orgánica actúa como una esponja, reteniendo agua sin encharcar, y como aislante térmico, protegiendo las raíces del calor excesivo.
Si no has hecho un análisis de suelo recientemente, este es el momento. El pH ideal para la mayoría de las hortalizas se sitúa entre 6,0 y 6,8.
Si el suelo está ácido (pH por debajo de 5,5), aplique cal dolomítica 30 días antes de la siembra, utilizando las dosis recomendadas por el análisis.
Estrategias de riego
Incluso con lluvias frecuentes, el riego complementario es necesario. El calor intenso y el viento aumentan la evapotranspiración, y pueden producirse periodos secos (días sin lluvia) incluso en enero.
Los mejores horarios para regar son a primera hora de la mañana (6h-8h) y a última hora de la tarde (17h-19h). Evite regar al mediodía (choque térmico, pérdida por evaporación) y a altas horas de la noche (favorece enfermedades fúngicas). La cantidad ideal varía según el tipo de suelo, pero en general se recomiendan 2‑3 litros/m²/día en periodos sin lluvia.
Los sistemas de riego por goteo son ideales: ahorran agua, mantienen una humedad constante y no mojan el follaje (lo que reduce enfermedades). Si utiliza manguera o regadera, dirija el agua a la base de las plantas, no sobre las hojas.
Verifique la humedad del suelo con el dedo: introdúzcalo de 5 a 7 cm en el suelo. Si sale limpio y seco, es necesario regar. Si sale con tierra húmeda adherida, la humedad es adecuada. Si sale agua al apretar la tierra, el suelo está encharcado.
Cobertura muerta: el secreto del verano
La cobertura muerta o mulching es posiblemente la técnica de riego más importante para el verano.
Consiste en cubrir el suelo alrededor de las plantas con material orgánico: paja de gramíneas, hojas secas, aserrín bien descompuesto, cáscara de arroz, restos de césped seco o cartón triturado.
Beneficios de la cobertura muerta:
- Conserva la humedad, reduciendo la evaporación hasta en un 70 %
- Regula la temperatura del suelo, manteniéndolo hasta 5 °C más fresco
- Suprime las malas hierbas, ahorrando trabajo de deshierbe
- Previene la erosión y la compactación causadas por lluvias intensas
- Reduce las salpicaduras de suelo sobre las hojas (previniendo enfermedades)
- Se descompone gradualmente, aportando materia orgánica
Aplique una capa de cobertura muerta de 5‑8 cm después del establecimiento de las plántulas o de la germinación de las semillas. Deje un espacio de 3‑5 cm alrededor del cuello de las plantas para evitar exceso de humedad junto al tallo. Reponga a medida que se vaya descomponiendo.
Fertilización de cobertura
Las lluvias intensas de enero lixivian nutrientes, especialmente nitrógeno. Además, el calor acelera el metabolismo de las plantas, aumentando la demanda de nutrientes. Por ello, la fertilización de cobertura es esencial.
Para hortalizas de ciclo largo (tomate, pimentón, col, berenjena), realice la primera fertilización de cobertura 15‑20 días después del trasplante y, posteriormente, cada 20‑30 días. Utilice compost maduro (1 kg/m²), estiércol bien descompuesto (200‑300 g/m²) o formulaciones NPK (20‑30 g/m² de 10‑10‑10).
Para hortalizas de hoja de ciclo corto (lechuga, rúcula), una única fertilización de cobertura en la mitad del ciclo es suficiente.
Para cultivos de raíz (zanahoria, remolacha), evite el exceso de nitrógeno, que estimula el desarrollo de hojas en detrimento de las raíces; utilice formulaciones con mayor contenido de fósforo y potasio.
Biofertilizantes líquidos (lixiviado de estiércol fermentado, biofertilizante aireado) pueden aplicarse cada quince días por vía foliar o al suelo, aportando nutrientes y estimulando la microbiota benéfica.
Sombreo estratégico
En días extremadamente calurosos (por encima de 35 °C), algunas hortalizas se benefician de un sombreo temporal. Las hortalizas de hoja, en especial, pueden marchitarse o quemarse bajo un sol muy intenso combinado con baja humedad ambiental.
Utilice mallas de sombreo del 30 % al 50 % suspendidas entre 50 y 80 cm por encima de las plantas. Pueden instalarse en estructuras permanentes o temporales (bambú, tubos de PVC). El sombreo también reduce la temperatura ambiente del huerto entre 3 y 5 °C.
De forma alternativa, aproveche el propio diseño del huerto: plante cultivos altos (maíz, judía de enrame, tomateras) en el lado norte de los bancales, creando sombra parcial para las hortalizas de hoja plantadas al sur de estas.
Manejo integrado de plagas
El calor de enero acelera el ciclo de vida de los insectos. Una generación de pulgones que en invierno tardaría 15 días en completarse, en verano se completa en 7 días. La vigilancia es esencial.
Inspección regular: Examine sus plantas cada 2 o 3 días, especialmente el envés de las hojas, los brotes nuevos y los botones florales.
Las plagas detectadas de forma temprana son fácilmente controladas.
Controles físicos para plagas:
- Recolección manual de orugas, escarabajos y huevos
- Chorro de agua a presión para derribar pulgones
- Trampas adhesivas amarillas para capturar mosca blanca, pulgones alados y chicharritas
- Barreras físicas: tul o voile sobre cultivos sensibles
Controles biológicos para plagas:
- Bacillus thuringiensis (Bt) para el control de orugas
- Aceite de neem para insectos chupadores y masticadores
- Preparado de jabón neutro (2%) para pulgones y cochinillas
- Atracción de depredadores naturales: mariquitas, crisópidos y pequeñas avispas parasitoides
Plantas compañeras repelentes de plagas: Albahaca, tagetes (clavel de la India), caléndula, cilantro en flor, ruda y menta alejan diversas plagas de insectos. Intercálalas entre los bancales.
Manejo de hormigas cortadoras: Las hormigas cortadoras intensifican su actividad en verano. Las cebos granulados formicidas aplicados en los caminos al atardecer son eficaces. Los métodos orgánicos incluyen barreras de cal o ceniza alrededor de los bancales.
Prevención de enfermedades
El calor combinado con alta humedad crea condiciones ideales para enfermedades fúngicas y bacterianas.
La prevención es más eficaz que el tratamiento.
Prácticas culturales preventivas:
- Espaciamiento adecuado entre plantas (mejora la ventilación)
- Riego a nivel del suelo, evitando mojar el follaje
- Retirada inmediata de hojas y frutos enfermos
- Desinfección de herramientas entre plantas
- Rotación de cultivos (no sembrar la misma familia en el mismo lugar)
- Cobertura muerta para evitar salpicaduras de suelo sobre las hojas
Pulverizaciones preventivas:
- Caldo bordelés (sulfato de cobre + cal): preventivo para tomate, pimentón y patata contra requeima y mancha negra
- Bicarbonato de sodio (1 cucharadita/litro) para oídio
- Leche cruda diluida al 10% para oídio y mildiú
- Biofertilizantes aireados: fortalecen las plantas y estimulan su resistencia
Enfermedades comunes y síntomas:
- Oídio: polvo blanco en las hojas (calabazas, pepinos)
- Mildiú: manchas amarillas en el haz y moho grisáceo en el envés de las hojas
- Mancha negra: manchas oscuras concéntricas (tomate)
- Requeima: manchas marrones que se propagan rápidamente (tomate, patata)
Calendario de Cosecha
Uno de los grandes placeres del huerto es cosechar lo que se ha sembrado.
- Pepino: 60-70 días
- Zanahoria: 70-100 días
- Maxixe: 60-70 días
- Judía verde trepadora: 70-80 días
- Quimbombó (okra): 60-70 días (inicio), producción durante 3-4 meses
- Achicoria amarga: 60-70 días
- Col rizada (primera cosecha): 60-70 días, luego continua
Hortalizas de ciclo largo (90-120+ días)
- Tomate: 90-120 días
- Pimiento morrón: 90-120 días
- Berenjena: 90-110 días
- Calabaza: 90-120 días
- Sandía: 90-110 días
- Melón: 90-100 días
- Chayote: 120-150 días
- Boniato (batata dulce): 120-150 días
Perennes y de cosecha continua
- Albahaca: cosecha continua después de 40 días
- Col rizada: cosecha continua después de la primera poda
- Cebollino: cosecha continua
- Perejil: cosecha continua después de 60 días
- Ora-pro-nóbis: cosecha continua
- Ajíes y chiles: producción continua durante años

Preguntas frecuentes
¿Puedo empezar mi huerto desde cero en enero? Sí!
Enero es un mes excelente para iniciar una horta en las regiones del sur. Comience con cultivos de ciclo rápido (rábano, rúcula) para obtener resultados en poco tiempo y ganar motivación, y después amplíe para otras especies. La abundancia de lluvias facilita el establecimiento de las plantas.
¿Cuántas veces por semana debo regar en enero? Depende del régimen de lluvias. En periodos lluviosos, puede que no sea necesario regar. En olas de calor sin lluvia, riegue a diario. Revise siempre la humedad del suelo antes de regar: es mejor un riego profundo 2‑3 veces por semana que riegos superficiales todos los días.
¿Cuáles son las hortalizas más fáciles para quien está empezando una horta? Rábano, rúcula, cebollín, albahaca, calabacín y remolacha son prácticamente infalibles. Tienen crecimiento rápido, pocos problemas de plagas y enfermedades y no exigen técnicas complejas.
¿Cómo proteger la horta de lluvias muy fuertes? Construya bancales elevados con buen drenaje, utilice una capa generosa de acolchado (cobertura muerta) y, si es posible, instale canaletas o desviadores de agua en los pasillos entre los bancales. Para plántulas recién trasplantadas, las coberturas temporales (plástico perforado, manta térmica agrícola) durante tormentas intensas pueden salvar la plantación.
¿Necesito usar agroquímicos en la horta doméstica? No. Una horta bien manejada, con biodiversidad, plantas compañeras, controles culturales y productos orgánicos (aceite de neem, Bt, caldos minerales) puede producir en abundancia sin agroquímicos sintéticos. La clave es prevenir los problemas, no remediarlos.
¿Es cierto que no puedo plantar lechuga en verano? En las zonas del sur sí se puede plantar lechuga en enero, pero es necesario elegir variedades resistentes al calor, proporcionar un sombreado ligero en las horas más cálidas y cosechar rápido. Como alternativa, concéntrese en otras hojas más tolerantes, como acelga, achicoria y rúcula.
¿Cómo evitar que las hormigas se lleven mis plántulas de la horta? Las cebos formicidas granulados son el método más eficaz. Aplíquelos en los caminos de las hormigas al atardecer. Métodos preventivos incluyen barreras de cal o ceniza alrededor de los bancales y mantener el entorno de la huerta limpio (las hormigas prefieren áreas con cobertura vegetal donde puedan ocultarse).
¿Puedo plantar en macetas y jardineras? ¡Por supuesto! Muchas hortalizas se adaptan muy bien a recipientes: todas las hojas verdes, hierbas aromáticas, rábano, remolacha, zanahoria (en macetas profundas), tomate cherry, chiles y pimientos. Utiliza macetas con al menos 30 cm de profundidad y un sustrato rico en materia orgánica.
¿Cuánto espacio necesito para tener una huerta productiva? Depende de tus expectativas. Un bancal de 1 m² puede producir 20 lechugas o 30 rábanos o 5 kg de tomates. Para que una familia de 4 personas tenga ensaladas frescas de forma continua, entre 10 y 15 m² de bancales bien manejados son suficientes.
¿Ya has elegido tus hortalizas?
Enero es un mes de oportunidades infinitas para quien cultiva una huerta. El calor moderado por las noches más frescas, combinado con lluvias regulares y días largos, crea condiciones ideales para cultivar una impresionante diversidad de hortalizas, hierbas, raíces y frutos.
Esta guía presentó más de 50 opciones diferentes de plantas comestibles perfectamente adaptadas al verano. Desde las ultrarrápidas (rábano en 30 días) hasta las perennes (ora-pro-nóbis, romero), siempre hay algo sembrando, creciendo y listo para cosechar en una huerta de verano bien planificada.
Los secretos del éxito en la huerta de verano son sencillos pero fundamentales: suelo rico en materia orgánica, buen drenaje, riego constante en los horarios adecuados, una capa generosa de acolchado y atención preventiva a plagas y enfermedades. Empieza en pequeño, observa tus plantas a diario, aprende con cada cultivo y expande gradualmente.
La huerta de verano recompensa generosamente a quien se dedica a ella. Además de alimentos fresquísimos, nutritivos y sabrosos, ofrece actividad física al aire libre, conexión con la naturaleza, reducción del estrés y la satisfacción incomparable de comer lo que tú mismo has cultivado.
Enero ya está aquí, la tierra está húmeda y el sol brilla con fuerza. ¡Es hora de poner las manos en la tierra y plantar en la huerta de verano!
Sea usted un horticultor con experiencia que busca diversificar sus cultivos o un principiante sembrando por primera vez, el verano ofrece condiciones ideales para que su huerto prospere. Empiece hoy mismo. Elija 3 o 4 especies de esta lista que más le llamen la atención, prepare un bancal, siembre con dedicación y espere los resultados.






