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Gongocompostaje en caja: guía paso a paso para tu jardín

Raquel Patro

Actualizado el

Gongocompostaje en caja: guía paso a paso para tu jardín

Qué es la gongocompostaje y por qué vale la pena aprenderla

La gongocompostaje es una técnica de descomposición de residuos orgánicos que utiliza gongolós (también llamados bichos bola o milpiés, que en realidad son diplópodos o milípedes) como principales trituradores de materia orgánica seca y fibrosa. En lugar de depender solo de bacterias y hongos, o de lombrices, este sistema aprovecha la fuerza de las mandíbulas de los gongolós para deshacer cartón, hojas secas, bagazos y otros materiales duros.

A diferencia de la compostaje termofílica tradicional, que se calienta bastante, y de la vermicompostaje, que prefiere residuos más húmedos y blandos, la gongocompostaje funciona muy bien con residuos secos y fibrosos. Genera poco o nada de lixiviado, produce un compuesto con olor a tierra de bosque y está especialmente indicada para:

  • aprovechar hojas barridas, podas ligeras y recortes de césped seco;
  • reciclar cartón y papel kraft triturados;
  • producir un sustrato suelto, granular y estable, ideal para almácigos y macetas.

En la práctica, el resultado es un “humus de gongoló”, es decir, el gongocompost, que puede sustituir buena parte de los sustratos comerciales en la producción de plantines y mejorar notablemente la estructura de los suelos en bancales y contenedores.

Milípedo Trigoniulus corallinus en la compostera
Save Milípedo Trigoniulus corallinus en un ambiente de compostera, sobre hojas secas y cartón.

Gongoló no es cochinilla de jardín: entendiendo a estos organismos

Antes de montar el sistema de gongocompostaje, es importante no confundir a los animales implicados. Esto evita frustraciones y también errores a la hora de recolectarlos o manejarlos.

Los gongolós son diplópodos (milípedes), del grupo Diplopoda. Tienen el cuerpo cilíndrico, alargado, con muchos segmentos y dos pares de patas por segmento. Cuando se sienten amenazados, suelen enrollarse formando una espiral. Una especie muy utilizada en sistemas de gongocompostaje es Trigoniulus corallinus, el “gongoló rojo”, ampliamente adaptado a ambientes urbanos.

En cambio, la conocida “cochinilla de jardín” que vive en macetas y debajo de las piedras es, en general, un isópodo terrestre (grupo Isopoda), pariente lejano de los crustáceos. Son más aplanados, con pocas patas aparentes, y forman una bolita rígida cuando se los molesta. También colaboran en la descomposición, pero no son el foco de la gongocompostaje propiamente dicha.
Resumiendo:

  • Góngolo (milípedo/diplópodo): cuerpo cilíndrico, alargado, muchas patas; especialista en triturar materia vegetal seca y fibrosa, clave en la gongocompostaje.
  • Cochinilla de humedad (isópodo): cuerpo aplanado u ovalado, recuerda a un pequeño “bicho bolita”; participa en la descomposición, pero en otro nicho ecológico.

Ambos pueden aparecer en tu caja de compostaje, y eso es perfectamente normal. Pero quienes realmente impulsan la gongocompostaje son los góngolos.

Dónde encaja la gongocompostaje entre otras formas de compostar

Pensando de forma sencilla, se puede organizar así:

  • Compostaje termofílica: pilas grandes, mucho volteo, calentamiento intenso, adecuada para grandes volúmenes y sanitización del material.
  • Lombricompostaje: lombrices, residuos húmedos y más blandos (restos de cocina), ambiente siempre húmedo.
  • Gongocompostaje: góngolos, enfoque en residuos secos y fibrosos (hojas, cartón, bagazo), poco lixiviado, olor suave a tierra.

En la agricultura urbana y en patios pequeños, la técnica ha ganado protagonismo como una “tecnología social” de bajo costo, resolviendo al mismo tiempo el problema de los residuos de poda/desbroce y la necesidad de sustrato para almácigos. El gongocompost producido suele tener una estructura muy granulada, lo que favorece el enraizamiento y la formación de cepellones firmes en bandejas o tubetes.

Qué puede ir a la gongocompostaje (y qué no debe entrar)

Los góngolos son excelentes para procesar materiales con alta proporción de carbono (residuos secos). Los más recomendados son:

  • Cartón y papel kraft: troceados y ligeramente humedecidos; la celulosa es una excelente fuente de alimento y refugio, y el pegamento a base de almidón también atrae a los góngolos.
  • Hojas secas y hojarasca: hojas de árboles de calles, patios, parques y jardines; cuanto más variadas, mejor la diversidad de nutrientes en la gongocompostaje.
  • Restos de césped: preferentemente secos o presecados; en exceso y muy frescos pueden calentar demasiado el sistema de gongocompostaje.
  • Bagazo de caña, olote de maíz y materiales fibrosos: residuos que las lombrices tienen dificultad en consumir directamente, pero que los góngolos trituran muy bien en la gongocompostaje.
  • Cáscaras de frutas y verduras (con moderación): es mejor usarlas en menor cantidad y siempre mezcladas con abundante material seco, para evitar el exceso de humedad y acidez en la gongocompostaje.
  • Sandía, melón y calabaza suelen ser muy apreciados.

Por seguridad y buen funcionamiento, es importante evitar algunos materiales:

  • Carnes, huesos, grasas y lácteos: tienden a oler mal, atraer moscas y roedores y desestabilizar el sistema.
  • Exceso de cítricos (cáscaras de naranja, limón, mandarina): en pequeñas cantidades no hay problema; en grandes volúmenes acidifican demasiado y pueden ahuyentar o perjudicar a los gongolos.
  • Exceso de ajo y cebolla: contienen compuestos sulfurados muy fuertes; en concentraciones altas pueden ser tóxicos o repelentes.
  • Materiales muy salados o condimentados: restos de comida preparada, snacks salados, salsas.
  • Plásticos, metal, vidrio, tejidos sintéticos: no son biodegradables.

Una buena regla práctica es pensar en términos de equilibrio: mucha fibra seca acompañada de pequeñas porciones de residuos más húmedos y «suculentos».

Gongocompostaje en caja: sistema compacto para espacios pequeños

Para balcones, patios reducidos o quienes están comenzando, el gongocompostaje en caja es la forma más práctica. Ocupa poco espacio, permite un control preciso de la humedad y facilita el manejo de los animales.

Elección de la caja y preparación básica

Se pueden usar cajas plásticas con tapa (tipo organizadora) o baldes grandes con tapa. Lo importante es garantizar:

  • Ventilación: haga hileras de orificios laterales, en la parte superior de la caja, para permitir la entrada de aire.
  • Drenaje: algunos orificios en el fondo permiten evacuar el exceso de humedad; la caja debe quedar elevada sobre ladrillos o rejillas.
  • Protección contra sol y lluvia directa: lo ideal es mantener la caja en un lugar techado, sombreado y bien ventilado.

Si se desea, es posible usar dos cajas encajadas: la de arriba con orificios en el fondo para el drenaje, y otra debajo para recolectar los líquidos eventuales. Sin embargo, en un gongocompostaje bien manejado, la tendencia es que se genere muy poco lixiviado.

Montaje de las capas e introducción de los gongolos

Un paso a paso sencillo para montar su primera caja:

  1. Capa de base: coloque una capa de 3 a 5 cm de material seco más grueso (ramitas finas, hojas secas enteras, trozos más grandes de cartón) para ayudar en el drenaje.
  2. Capa de alimento estructural: añada cartón y papel kraft bien picados, previamente humedecidos (deben quedar como una esponja húmeda, sin gotear). Mezcle algunas hojas secas y, si tiene, un poco de bagazo o marlo de maíz quebrado.
  3. Humedad inicial: rocíe agua hasta que, al apretar un puñado del material, quede húmedo sin soltar gotas.
  4. Los gongolos prefieren ambientes húmedos, pero no encharcados.

  5. Introducción de los gongolos: distribuya los animales sobre esa capa, dejando que se entierren y encuentren sus escondites. Les gusta meterse entre las ondulaciones del cartón corrugado. Si no hay un productor en su ciudad, puede adquirirlos en plataformas de comercio electrónico locales.
  6. Cobertura seca: finalice con una buena capa de hojas secas o tiras de cartón más seco por encima, como una “cobertura muerta”. Esto reduce la pérdida de humedad y evita la aparición de mosquitas.

Después de montar el sistema de gongocompostaje, déjelo algunos días sin grandes interferencias, solo controlando la humedad. Los gongolos empezarán a moverse, fragmentar el cartón y alimentarse del material y de los hongos que aparezcan.

Alimentación, frecuencia y rutina de manejo

Los gongolos prefieren grandes volúmenes de material fibroso para ir consumiéndolo lentamente, en lugar de pequeñas porciones diarias. En cajas de gongocompostaje, una rutina práctica es:

  • abrir la composteira de gongolos aproximadamente una vez por semana;
  • añadir nuevos residuos, siempre priorizando materiales secos y fibrosos;
  • incluir pequeñas porciones de cáscaras de frutas o verduras si desea acelerar la actividad;
  • cubrir todo con hojas secas o cartón en cada nueva adición.

Observe siempre la humedad en la composteira de gongolos: si el material está muy seco (harinoso), pulverice agua. Si está demasiado húmedo y compactado, agregue más material seco y revuelva ligeramente la capa superior para aumentar la aireación. La composteira de gongolos es muy diferente del vermicompostero con lombrices, que suele ser más húmedo. Si estaba acostumbrado al vermicompostero, necesitará considerar estas diferencias.

Gongocompostaje en pila o en anillo: para quienes tienen más residuos

En áreas con mayor volumen de residuos de poda y deshierbe, es posible montar sistemas de gongocompostaje en pilas sobre el suelo o en anillos (por ejemplo, estructuras con neumáticos o bloques formando un círculo). El principio es el mismo: los gongolos actúan triturando la fracción seca, mientras los microorganismos completan la descomposición.

El diseño general de un sistema de gongocompostaje en pila o anillo suele seguir estos puntos:

  • lugar sombreado, protegido del encharcamiento directo por lluvias intensas;
  • capa de base con ramas finas para favorecer el drenaje;
  • capas alternadas de hojas secas, restos de césped seco y cartón húmedo;
  • introducción de gongolos entre las capas más ricas en cartón y hojas;
  • cobertura final con hojas secas o paja gruesa, formando una capa protectora.

En sistemas de gongocompostaje más grandes, la recarga de material puede ser mensual o siempre que el volumen se haya reducido considerablemente.
La pila no necesita ser volteada constantemente como en la compostera termofílica, ya que el propio movimiento de los gongolos ayuda a descompactar y fragmentar el material.

Humedad, ventilación y temperatura: cómo acertar el punto

Aunque no exista un porcentaje mágico de humedad ideal, es posible guiarse por algunas señales prácticas:

  • toque el material: debe recordar al suelo de un bosque húmedo, suelto, sin que escurra agua;
  • tome un puñado y apriete: si gotea, está demasiado empapado; si se deshace en polvo, está demasiado seco;
  • observe los gongolos: si permanecen siempre pegados a la tapa o intentan salir por los laterales, algo resulta incómodo (calor, exceso de humedad o falta de aire).

La caja o pila debe mantenerse en un lugar sombreado y bien ventilado. Los gongolos no toleran el calor extremo ni los ambientes cerrados. Evite tapas completamente herméticas; garantice siempre entradas de aire. Por otro lado, proteger de la lluvia evita que el sistema se convierta en una “sopa” anaerobia.

Control de olores, hongos y pequeños visitantes

Cuando la gongocompostaje está equilibrada, el olor predominante es a suelo de bosque. Si el olor se vuelve fuerte, agrio o a materia podrida, es señal de problemas, generalmente por exceso de agua o de restos frescos.

Algunas situaciones típicas y cómo actuar:

  • Mal olor (podrido): indica falta de aire o demasiada humedad. Remueva ligeramente el material (sin destruir por completo los túneles de los gongolos) y añada más cartón seco o hojas secas. Reduzca la cantidad de residuos frescos durante un tiempo.
  • Moho blanco (micelio): es normal y, en realidad, beneficioso. Estos hongos de “podredumbre blanca” ayudan a descomponer lignina y celulosa, y los gongolos se alimentan tanto del hongo como del material ya degradado.
  • Mosquitas de la fruta (gnats): suelen aparecer cuando muchas frutas y restos húmedos quedan expuestos. La solución es sencilla: reducir la oferta de frutas frescas y cubrir siempre los residuos nuevos con una capa gruesa de hojas secas o cartón.

Otros pequeños organismos del suelo —como colémbolos, larvas de insectos y los mismos bichos bolita— también pueden aparecer. En general, forman parte de la cadena de descomposición y no representan un problema, siempre que la gongocompostaje se mantenga equilibrada y sin olores fuertes.

Cosecha del gongocompuesto y del frass de los gongolos

Con el paso de los meses, el interior de la caja o de la pila va transformándose en un material más oscuro, suelto y granular, resultado de la combinación de las heces de los gongolos (frass) con residuos parcialmente descompuestos y estabilizados.
Un procedimiento práctico para cosechar el gongocompuesto en sistemas de caja es:

  1. Suspender el riego durante 2 a 3 días, para que el material quede más firme y fácil de cribar.
  2. Cribar el contenido con una malla de entre 2 mm y 4 mm:
    • lo que pasa por el tamiz es el gongocompuesto listo para usar;
    • lo que queda en el tamiz (gongolos adultos, crías, trozos mayores de cartón y fibras aún enteras) debe volver a la caja para continuar el ciclo.
  3. Separar las posibles crías que hayan pasado por el tamiz: si hay muchas, una técnica es esparcir el gongocompuesto cribado en una bandeja y colocar encima cáscaras de sandía o calabaza; después de una noche, la mayoría de los gongolos se concentrará en estos cebos, que se pueden recoger y devolver a la compostera.

El material cosechado es una mezcla de compuestos orgánicos estables, con pH cercano a neutro y una relación carbono:nitrógeno baja, lo que reduce el riesgo de fitotoxicidad. El gongocompuesto puede utilizarse directamente en macetas y bancales o como base de mezclas para sustrato de plántulas.

Colheita e peneiragem do gongocomposto
Save Cosecha de gongocompuesto usando un tamiz para separar el compuesto listo de los gongolos y de los residuos más grandes.

Cómo usar el gongocompuesto en el jardín, en macetas y en la producción de plántulas

La gran diferencia del gongocompuesto es su estructura física. Al ser bien granular, este gongocompuesto:

  • favorece la formación de raíces finas y abundantes;
  • mantiene buena porosidad de aire, evitando encharcamientos;
  • forma terrones más estables en bandejas y tubetes, que no se deshacen con facilidad al trasplantar.

Algunas formas prácticas de uso del gongocomposto:

  • Producción de plántulas: el gongocompuesto puede utilizarse puro o mezclado con tierra cribada y un poco de arena gruesa, según el cultivo. En hortalizas de raíz sensible, como la lechuga y otras hojas, la estructura suelta del gongocomposto es especialmente ventajosa.
  • Macetas y jardineras: mezcle un 30–50% de gongocomposto con suelo local o sustrato ya usado para renovar la fertilidad y la aireación.
  • Ayuda a “revivir” macetas antiguas compactadas.

  • Macizos y huertos: aplique una capa de 1 a 3 cm en la superficie, incorporándola ligeramente en la línea de plantación, o utilícela como cobertura orgánica ligera bajo una capa de acolchado más gruesa.

Por ser relativamente estable, el gongocompuesto no suele “quemar” las raíces. Aun así, es prudente evitar capas demasiado espesas y concentradas directamente sobre raíces muy jóvenes de plantas sensibles, especialmente en ambientes muy cálidos o secos. En caso de dudas sobre sustratos, consulte también el artículo sobre sustrato perfecto para suculentas.

Manejo seguro y responsable de los gongolos

Los gongolos utilizados en la gongocompostaje, como Trigoniulus corallinus, son animales ampliamente naturalizados en áreas urbanas, pero aun así merecen un manejo responsable. La cuestión de las especies exóticas y su dispersión es un tema sensible en ecología (especies exóticas invasoras), y vale la pena adoptar algunas precauciones sencillas:

  • no trasladar gongolos de una región a otra en grandes cantidades;
  • evitar liberar los animales en áreas de vegetación nativa poco alterada;
  • mantener el ciclo dentro del propio jardín, huerto urbano o área productiva;
  • si recoge gongolos nativos de su terreno para iniciar el sistema, manténgalos dentro del mismo entorno (no los transporte a larga distancia).

Además, es importante impedir fugas masivas: cajas bien tapadas (pero ventiladas), anillos protegidos y un manejo adecuado de la humedad y del alimento reducen de forma natural la tendencia de los gongolos a “pasear” por los alrededores.

Errores más comunes en la gongocompostaje (y cómo corregirlos)

Quienes comienzan suelen tropezar con las mismas piedras.
Algunos errores típicos:

  • Colocar demasiado material húmedo sin equilibrar con secos: Resultado: malos olores, moscas y huida de los gongolos. Corrección: reducir frutas y restos muy húmedos, añadir bastante cartón y hojas secas, y remover ligeramente el material.
  • Falta de cobertura seca sobre los residuos frescos: Resultado: mosquitas de la fruta y sensación de suciedad. Corrección: adoptar el hábito de cubrir siempre con una “manta” de hojas secas o cartón triturado después de cada alimentación.
  • Caja a pleno sol o en un ambiente demasiado caliente: Resultado: gongolos estresados, muertos o escapando hacia los bordes. Corrección: mover la compostera para un lugar sombreado, ventilado y protegido de la radiación directa.
  • Exceso de cítricos, ajo y cebolla: Resultado: ambiente ácido y potencialmente tóxico para la fauna del sistema. Corrección: reducir drásticamente este tipo de residuo; si se desea usarlo, que sea en pequeñas dosis bien mezcladas con el volumen total.
  • Agregar carnes, lácteos y comida muy condimentada: Resultado: mal olor, plagas indeseadas y desequilibrio microbiano. Corrección: reservar estos residuos para otras soluciones (recolección selectiva orgánica, digestores específicos, etc.) y mantener la gongocompostaje enfocada en restos vegetales.
  • Vea consejos sobre cómo reciclar los restos de alimentos para evitar desperdicios.

  • Querer recolectar el compost demasiado pronto: Resultado: material aún fibroso, poco estable, con fragmentos grandes. Corrección: dar más tiempo al sistema, manteniendo una alimentación equilibrada y observando el cambio en la textura del material.

Resumen práctico para empezar hoy mismo con la gongocompostaje

Para quienes están dando sus primeros pasos, el proceso puede organizarse en pocas decisiones claras:

  • elegir el tipo de sistema: caja (espacio reducido) o pila/anillo (mayor volumen de residuos);
  • garantizar un lugar sombrío, húmedo sin encharcar y bien ventilado para los gongolos;
  • priorizar materiales secos y fibrosos (cartón, hojas, bagazo, recortes de césped secos), utilizando restos de frutas y verduras solo como complemento;
  • evitar carnes, lácteos, sobras muy condimentadas y el exceso de cítricos, ajo y cebolla;
  • mantener siempre una buena cobertura seca sobre los residuos frescos, para controlar la humedad y los mosquitos;
  • cuando el material esté oscuro, suelto y con olor a tierra, recolectar con una criba, devolviendo los gongolos y los trozos grandes a la gongocompostaje.

Con el tiempo, empiezas a conocer el “humor” de tu fauna de gongolos: cuándo están activos, dónde prefieren esconderse, cuánto material son capaces de procesar. Es una especie de colaboración silenciosa, pero muy eficiente, que transforma lo que antes era basura –hojas, cartón, restos fibrosos– en un recurso valioso para el jardín, la huerta y las macetas.

Si el objetivo es reducir residuos y producir un sustrato de calidad con bajo coste y poco olor, la gongocompostaje es una aliada sólida, adaptada a la vida cotidiana y perfectamente viable incluso en pequeños espacios urbanos.

Acerca de Raquel Patro

Raquel Patro es paisajista y fundadora de Planterista.com. Desde 2006 desarrolla contenidos especializados en plantas y jardines, ya que cree que todo el mundo, ya sean aficionados o profesionales, debería tener acceso a contenidos de calidad. Como geek, le gustan los libros, la ciencia ficción y la tecnología.