¿Sabías que existen tantos tipos de begonia que dos plantas con ese mismo nombre pueden parecer especies de mundos completamente diferentes?
Desde las begonias de flor usadas en jardines y macetas hasta las especies de follaje exótico codiciadas por coleccionistas, este género reúne plantas muy distintas entre sí: algunas son compactas y floríferas, otras tienen hojas plateadas, aterciopeladas, manchadas, recortadas o tan dramáticas que parecen diseñadas por alguien con acceso irrestricto al Photoshop botánico.
En esta guía, vas a conocer los principales tipos de begonia, con nombres comunes, nombres científicos, origen, características y consejos de cultivo para cada una. La lista incluye variedades famosas de floricultura, begonias para maceta, begonias colgantes, especies brasileñas, begonias rex, alas de ángel, híbridos ornamentales y plantas raras que hacen que cualquier colección suba varios niveles de respeto.
Si llegaste aquí buscando cuáles son los tipos de begonia que existen, queriendo comparar variedades de begonias con fotos o tratando de elegir entre una begonia de flor y una begonia de follaje, este artículo fue hecho para ordenar ese hermoso caos. Al final, no toda begonia disfruta del mismo ambiente, y entender esas diferencias es el primer paso para elegir la planta correcta, cuidarla mejor y evitar esa tragedia clásica: comprar una begonia maravillosa y descubrir demasiado tarde que no leyó el manual de tu balcón.
Begonias populares de jardín y floricultura
Este grupo reúne los tipos de begonia más fáciles de encontrar en viveros, floriculturas y supermercados. Son plantas elegidas principalmente por su floración abundante, su porte compacto o su buena adaptación a macetas, jardineras, canteros sombreados y balcones luminosos. No todas son especies puras: muchas son híbridos y series comerciales desarrolladas para florecer más, tolerar mejor el cultivo y dar ese efecto de “compré una planta y ya vino lista para lucirse”, sin exigir un diploma en begoniología aplicada.
1. Begonia cerosa – Begonia cucullata
Nativa de América del Sur, la begonia cerosa es una de las begonias más populares del mundo. Es la begonia clásica de jardín, con hojas redondeadas, brillantes y suculentas, que pueden ser verdes o bronceadas, acompañadas por flores simples en tonos blanco, rosa o rojo. En el comercio, muchas veces aparece asociada al antiguo nombre Begonia semperflorens, todavía muy usado en jardinería, aunque hoy se considera sinónimo o relacionado con variedades de Begonia cucullata.
Es una de las mejores opciones para quien busca una begonia resistente y florífera. Cultívala en semisombra clara o con sol suave de la mañana, en un sustrato fértil, ligero y bien drenado. Tolera más luz que muchas begonias de follaje, pero sufre con el sol fuerte, el calor excesivo y el sustrato encharcado. En canteros funciona muy bien como borde; en macetas, necesita riegos regulares, siempre evitando mojar demasiado las hojas y las flores.
2. Begonia elatior – Begonia × hiemalis
La begonia elatior, también llamada begonia reiger en algunos mercados, es un híbrido de origen hortícola muy usado como planta de regalo y decoración de interiores. Su gran atractivo está en las flores grandes, numerosas y vistosas, que aparecen en tonos amarillo, naranja, rojo, rosa, blanco y salmón. Las hojas son verdes, brillantes y relativamente compactas, y funcionan más como marco para la floración que como atracción principal.
A diferencia de las begonias de jardín más rústicas, la elatior prefiere un ambiente protegido, con luz intensa indirecta, buena ventilación y temperatura templada. No le gusta el sol directo ni el encharcamiento. Lo ideal es regar cuando la capa superficial del sustrato empiece a secarse, sin dejar agua acumulada en el plato. Después de florecer, puede perder vigor; por eso, muchas personas la tratan como una planta de ciclo más corto, aunque puede rebrotar y florecer otra vez con un manejo cuidadoso.
3. Begonia tuberosa – Begonia × tuberhybrida
La begonia tuberosa es uno de los tipos de begonia más apreciados por su floración exuberante. Sus flores pueden ser simples, semidobles o dobles, y recuerdan a pequeñas rosas, camelias o claveles, en colores vivos y muy decorativos. A diferencia de las begonias fibrosas, forma estructuras tuberosas subterráneas que almacenan reservas y le permiten pasar por periodos de reposo.
Es excelente para macetas, jardineras y cestas en lugares de semisombra, con luz filtrada y protección contra el sol fuerte. El sustrato debe ser ligero, fértil y muy bien drenado, porque el tubérculo se pudre con facilidad cuando hay exceso de agua. Durante la fase de crecimiento y floración, mantén riegos regulares, pero sin encharcar. Cuando la planta entra en reposo y la parte aérea comienza a decaer, reduce drásticamente los riegos.
4. Begonia ala de dragón – Begonia ‘Dragon Wing’
La begonia ala de dragón es un híbrido ornamental muy usado en macetas grandes, jardineras y cestas colgantes. Recibe ese nombre por sus hojas alargadas, brillantes y ligeramente arqueadas, que recuerdan alas. Las flores, generalmente rojas o rosadas, aparecen en racimos colgantes y crean un efecto voluminoso, tropical y bastante llamativo.
Es más vigorosa y tolerante al calor que muchas begonias delicadas de interior. Va bien en semisombra luminosa, sol suave de la mañana o luz filtrada bajo árboles. En macetas, necesita espacio para crecer y un sustrato rico, suelto y drenante. Como florece bastante, responde bien a fertilizaciones equilibradas durante la fase de crecimiento. Evita solo el trío clásico de la tragedia begónica: sol abrasador, viento seco y plato lleno de agua.
5. Begonia Megawatt – Begonia Megawatt™

La begonia Megawatt es una serie comercial de híbridos interespecíficos creada para tener porte robusto, hojas grandes y floración intensa. Se parece a una begonia cerosa potenciada, con crecimiento más vigoroso, presencia marcada en el jardín y flores abundantes en tonos rojos o rosados, según la cultivar. Es una opción interesante para quien busca impacto visual sin recurrir a especies de colección más temperamentales.
Le gusta la semisombra clara, pero puede tolerar más luminosidad que las begonias rex y rizomatosas. En regiones cálidas, lo mejor es protegerla del sol fuerte de la tarde. Usa sustrato fértil, bien drenado y mantén una humedad regular, sin encharcar. Por ser vigorosa, necesita macetas proporcionales a su tamaño y fertilización periódica para sostener hojas grandes y floración continua.
6. Begonia I’CONIA – Begonia I’CONIA® Series

La begonia I’CONIA es una serie moderna de híbridos comerciales desarrollada para flores grandes, buena ramificación y uso versátil en macetas, cestas y composiciones. Sus cultivares pueden tener porte erguido, semipendiente o más compacto, con flores simples o dobles en tonos intensos de rojo, naranja, rosa, crema y bicolores. Es una begonia de gran atractivo ornamental, pensada para llamar la atención en balcones, jardineras y como punto focal.
A pesar de su aspecto sofisticado, no debe tratarse como una begonia de sombra oscura. Necesita bastante claridad para florecer bien, y prefiere luz intensa filtrada o sol suave en horarios frescos. El sustrato debe ser ligero y drenante, con riegos cuidadosos para mantener la planta hidratada sin saturar las raíces. En cestas colgantes, revisa con más frecuencia la humedad, porque el sustrato tiende a secarse más rápido.
7. Begonia rústica – Begonia grandis
Nativa de China central y meridional, Begonia grandis es conocida internacionalmente como «hardy begonia», o begonia rústica, por tolerar mejor el frío que la mayoría de las begonias ornamentales. Tiene hábito herbáceo, raíces tuberosas, hojas asimétricas y flores delicadas, generalmente rosadas, que aparecen en tallos arqueados. Es una begonia con una apariencia más naturalista, menos de floristería armada y más de jardín de sombra bien resuelto.
Aunque sea más tolerante al frío, eso no significa que le guste cualquier condición. Cultívala en semisombra, en suelo rico en materia orgánica, fresco y bien drenado. En regiones muy cálidas, necesita protección contra el sol directo y el secado excesivo. En lugares con invierno marcado, puede perder la parte aérea y rebrotar después; en climas templados, tiende a comportarse como una perenne de sombra. Es ideal para jardines con atmósfera de sotobosque.
Híbridos y cultivares famosos
Esta categoría reúne tipos de begonia que ganaron fama no solo por la especie de origen, sino por su historia hortícola, apariencia llamativa o circulación entre coleccionistas. Son plantas que muchas veces aparecen con nombre de cultivar, serie o híbrido antiguo, y no como especie botánica pura. Para el lector común, esto puede parecer un detalle de bastidores; para quien cultiva, es la diferencia entre comprar una planta predecible y caer en el pozo sin fondo de las begonias de colección.
8. Begonia grifo – Begonia ‘Gryphon’

La begonia grifo es un cultivar conocido por su follaje grande, palmado y muy ornamental. Las hojas son verdes, anchas, recortadas y marcadas por tonos plateados, mientras que los pecíolos y el envés de las hojas pueden presentar coloración rojiza o cobriza. El nombre hace referencia al grifo, criatura mitológica con cuerpo de león y cabeza de águila, una elección dramática, pero comprensible frente a la planta.
Es una begonia de follaje más resistente que muchas rex, buena para macetas grandes en interiores bien iluminados, balcones protegidos y jardines sombreados. Prefiere luz indirecta intensa, humedad moderada y sustrato aireado. Evita el sol directo fuerte, que puede quemar las hojas, y el exceso de agua, que favorece la pudrición. Como crece bastante, necesita espacio: una maceta pequeña transforma una planta majestuosa en un paraguas arrugado.
9. Begonia Manaus – Begonia ‘Manaus’
La begonia Manaus es un cultivar de colección, valorado principalmente por su follaje oscuro, aterciopelado e iridiscente. Las hojas pueden mostrar tonos profundos de verde, bronce, vino o casi negro, según la luz y la edad de la planta. Es una begonia de presencia intensa, de esas que parecen discretas de lejos, pero se vuelven tema de conversación cuando alguien se acerca.
Por tener un follaje más sensible, pide cultivo protegido, con luz indirecta intensa, alta humedad ambiental y sustrato muy bien drenado. No es la mejor begonia para sol, viento o una jardinera olvidada en el balcón. Riega con moderación, dejando el sustrato ligeramente húmedo, pero nunca encharcado. En ambientes secos, lo ideal es aumentar la humedad alrededor de la planta sin pulverizar las hojas en exceso, porque la superficie aterciopelada puede mancharse o favorecer hongos.
10. Begonia bistec – Begonia × erythrophylla

La begonia bistec, también llamada begonia beefsteak en inglés, es uno de los híbridos antiguos más conocidos en cultivo. Tiene origen hortícola y se asocia tradicionalmente con el cruce entre Begonia hydrocotylifolia y Begonia manicata. Sus hojas son redondeadas, gruesas, brillantes, verde oscuro en la cara superior y rojizas en el envés, característica que inspiró el nombre común poco elegante, pero memorable. Punto para el marketing involuntario.
Es una begonia rizomatosa relativamente fácil, buena para quien quiere empezar con las begonias de follaje sin sufrir desde la primera semana. Cultívala en semisombra o luz indirecta intensa, en una maceta ancha y baja, con sustrato ligero y bien drenado. Tolera secarse levemente entre riegos mejor que begonias muy delicadas, pero no aprecia el abandono total. Como el rizoma crece horizontalmente, puede verse muy bonita en macetas bajas, donde sus hojas redondeadas se expanden con naturalidad.
Begonias rex, rizomatosas y de follaje para colección
Este grupo reúne algunas de las variedades de begonia más deseadas por coleccionistas, especialmente por sus hojas asimétricas, coloridas, texturizadas, metálicas, aterciopeladas o con dibujos casi absurdos —en el buen sentido. Muchas de ellas son rizomatosas, es decir, crecen a partir de tallos modificados que se extienden pegados al sustrato. En general, son menos indicadas para sol directo y más felices en ambientes protegidos, húmedos, bien iluminados y sin exceso de agua en las raíces.
11. Begonia rex – Begonia rex / Grupo Rex Cultorum
Nativa de una franja que va del sur de Bután al norte de Myanmar, Begonia rex es la especie que dio origen a uno de los grupos ornamentales más famosos del género: las begonias rex híbridas, también llamadas Rex Cultorum. Sus hojas son grandes, asimétricas e intensamente coloridas, con combinaciones de verde, plata, vino, morado, rosa y casi negro. Las flores existen, claro, pero aquí son coadyuvantes educadas: quien se roba la escena es el follaje.
Prefiere luz indirecta intensa, sin sol fuerte incidiendo sobre las hojas. El sustrato debe ser ligero, rico en materia orgánica y bien aireado, porque las raíces finas sufren en mezclas compactadas. Riega cuando la superficie empiece a secarse, evitando mojar demasiado el follaje. Los ambientes muy secos favorecen bordes quemados y hojas deformadas; por eso, la begonia rex suele ir mejor en lugares con humedad ambiental moderada a alta.
12. Begonia caracol – Begonia ‘Escargot’

La begonia caracol es un cultivar del grupo de las begonias rex, famoso por sus hojas espiraladas que recuerdan la concha de un caracol. Y es tan distinta que merecía ser mencionada. Su follaje combina tonos de verde, plata y marrón o vino, formando un dibujo gráfico muy llamativo. Es una de esas begonias que explican por sí solas por qué tanta gente entra al mundo de las plantas de follaje y ya no sale ilesa.
Como otras begonias rex, prefiere luz indirecta intensa, humedad ambiental moderada a alta y sustrato bien drenado. Evita el sol directo fuerte, que puede quemar las hojas, y el exceso de agua, que favorece la pudrición de los rizomas. En interiores, colócala cerca de una ventana luminosa, pero protegida del sol fuerte. Riega cuando la superficie del sustrato empiece a secarse, sin mojar demasiado las hojas.
13. Begonia cruz de hierro – Begonia masoniana
La begonia cruz de hierro es nativa del sureste de China y Vietnam. Su nombre común viene del dibujo oscuro, en forma de cruz irregular, que aparece en el centro de las hojas verdes, rugosas y texturizadas. Es una begonia de impacto inmediato: no necesita florecer para justificar la maceta, la repisa y la foto en el grupo de plantas.
Por tener hojas gruesas y marcadas, aprecia buena luminosidad indirecta, pero no tolera el sol directo fuerte. Cultívala en maceta con excelente drenaje, usando sustrato poroso, con materia orgánica, corteza fina, perlita u otro componente que evite la compactación. El riego debe ser moderado; deja que el sustrato se seque ligeramente entre una irrigación y otra. El frío, el exceso de agua y la baja ventilación son los principales caminos para convertir una cruz de hierro en una cruz de verdad.
14. Begonia estrella – Begonia heracleifolia
Nativa de México hasta Honduras, Begonia heracleifolia es una begonia rizomatosa conocida por sus hojas grandes, recortadas y con forma de estrella, que recuerdan hojas de roble, ricino o algunas aráceas jóvenes, según la variedad. El nombre específico hace referencia a la semejanza con hojas del género Heracleum. Es una especie de presencia arquitectónica, excelente para quienes disfrutan del follaje con un diseño fuerte.
Va bien en semisombra luminosa, con luz filtrada y un ambiente protegido. Como forma rizomas robustos, prefiere macetas más anchas que profundas, lo que permite que la planta se expanda. Usa sustrato rico, pero suelto, y evita enterrar demasiado los rizomas. El riego debe mantener el sustrato ligeramente húmedo, sin saturación. En climas cálidos, protégela del sol de la tarde; en interiores, colócala cerca de una ventana clara, pero sin que el vidrio caliente las hojas.
15. Begonia pequeña – Begonia bowerae
Nativa de México, especialmente de Oaxaca y Chiapas, Begonia bowerae es una especie rizomatosa de porte pequeño, muy apreciada en macetas chicas, terrarios ventilados y colecciones de follaje delicado. En inglés se la conoce como “eyelash begonia” por los pequeños cilios en los bordes de las hojas. Los cultivares pueden tener hojas verdes, bronceadas, manchadas o con bordes oscuros, siempre con ese encanto de planta pequeña que exige lupa emocional.
Le gusta la luz indirecta brillante y una humedad ambiental más alta, pero no debe quedar encerrada sin circulación de aire. El sustrato necesita ser fino, ligero y drenante, compatible con su sistema radicular más pequeño. Riega con cuidado, sin dejar la maceta seca por completo durante largos períodos, pero evitando el encharcamiento. Es una buena candidata para macetas bajas y composiciones de colección, siempre que no se coloque bajo sol directo ni en lugares muy secos.
16. Begonia rayada – Begonia listada

Nativa de Paraguay, Begonia listada es una begonia arbustiva o subarbustiva muy valorada por sus hojas alargadas, verde oscuro, con una franja central más clara y textura aterciopelada. El envés de las hojas puede mostrar tonos rojizos, aumentando el contraste. El nombre es perfecto porque dice exactamente lo que ofrece: es una begonia rayada. Marketing botánico sin vueltas.
Prefiere semisombra luminosa, temperatura templada a cálida y alta humedad ambiental. Como sus hojas tienen una textura sensible, evita el sol directo, el viento seco y las pulverizaciones frecuentes que dejen la superficie húmeda por mucho tiempo. Cultívala en un sustrato fértil, ligero y bien drenado. El riego debe ser regular, pero controlado, permitiendo que el sustrato pierda el exceso de humedad antes del siguiente riego.
17. Begonia-sol-mutante – Begonia solimutata

Nativa de Pará, en la región Norte de Brasil, Begonia solimutata es una begonia rizomatosa de follaje oscuro, redondeado y profundamente marcado. El nombre común “sol-mutante” viene de la forma en que sus hojas pueden cambiar de tonalidad según la luz, mostrando reflejos bronceados, verdes, cobrizos o rojizos. Es una especie brasileña con aspecto de planta rara de invernadero internacional —porque, en el fondo, eso es exactamente lo que es.
A pesar del nombre, no debe cultivarse bajo sol fuerte. Lo ideal es luz indirecta intensa o semisombra muy clara, con humedad ambiental elevada y un sustrato bien aireado. En ambientes secos, puede presentar bordes quemados y crecimiento lento. Mantén riegos moderados, sin dejar agua acumulada en la maceta. Por ser rizomatosa, también se beneficia de macetas más anchas, donde los tallos puedan avanzar sobre la superficie del sustrato.
18. Begonia pavo real – Begonia pavonina

Nativa de la Península de Malasia, Begonia pavonina es una especie rizomatosa conocida como begonia pavo real o begonia azul. Su gran atractivo es la iridiscencia azulada de las hojas, visible según el ángulo de la luz. No es un pigmento azul común: es un efecto óptico de la superficie foliar, adaptado a ambientes muy sombreados de bosques húmedos. Traducido para el jardinero común: parece magia, pero es botánica en acción.
Es una begonia de cultivo más exigente, indicada para coleccionistas. Necesita alta humedad ambiental, luz indirecta, temperaturas templadas a cálidas y un sustrato muy bien drenado, pero que retenga algo de humedad. No le gusta el sol directo, el aire seco, el calor excesivo ni el secado prolongado. En muchas casas, va mejor en terrarios ventilados, invernaderos domésticos o ambientes protegidos con alta humedad y buena circulación de aire.
19. Begonia sizemore – Begonia longiciliata (sin. Begonia sizemoreae)

Conocida en cultivo durante mucho tiempo como Begonia sizemoreae, esta begonia hoy es tratada por muchas fuentes taxonómicas como sinónimo de Begonia longiciliata. Es una especie asiática de follaje impresionante, con hojas grandes, texturizadas, manchadas y cubiertas por pelos largos y claros, que le dan a la planta un aspecto casi prehistórico. El antiguo nombre homenajea a Mary Sizemore, vinculada a la recolección del material que circuló entre coleccionistas.
Es una begonia para cultivo protegido, con luz indirecta intensa, buena humedad y un sustrato muy drenante. Los pelos de las hojas ayudan al atractivo ornamental, pero también exigen cuidado: evita mojar el follaje repetidamente y garantiza una ventilación adecuada. Va bien en macetas bajas o colgantes, siempre que el sustrato no se seque de forma drástica. En lugares muy secos, puede detener su crecimiento; en lugares encharcados, protesta con raíces comprometidas. Una begonia temperamental, pero con razones estéticas de sobra.
20. Begonia concha – Begonia conchifolia

Nativa de América Central, incluyendo Costa Rica, El Salvador y Panamá, Begonia conchifolia es una begonia rizomatosa de hojas redondeadas, gruesas y brillantes, muchas veces comparadas con pequeñas conchas. Algunas formas y cultivares presentan manchas rojizas o dibujos centrales muy decorativos, como ocurre en la conocida selección ‘Red Ruby’. Es una especie compacta, elegante y muy buscada por coleccionistas de follaje.
Prefiere luz filtrada, ambiente húmedo y sustrato ligero, con buen drenaje. Por su porte pequeño, combina con macetas bajas y colecciones de mesa, pero no tolera descuidos con el riego: tanto el secado prolongado como el exceso de agua perjudican la planta. Evita el sol directo en las horas más calurosas y mantén buena circulación de aire, especialmente si la humedad ambiental es alta. En cultivo interior, una ventana luminosa, sin sol agresivo, suele ser el mejor lugar.
21. Begonia hidrocotilifolia – Begonia hydrocotylifolia

Nativa de México, especialmente de Veracruz y Oaxaca, Begonia hydrocotylifolia es una especie rizomatosa de hojas redondeadas, que recuerdan a pequeñas hojas de Hydrocotyle, de ahí el nombre específico. Tiene un aspecto delicado, con hojas verdes, brillantes y peltadas o casi peltadas, formando una masa baja y graciosa. Es una de esas begonias que no llaman la atención a gritos, pero ganan por el conjunto.
Le gusta la luz indirecta abundante y un sustrato suelto, con buena retención de humedad, pero sin encharcar. Por ser de porte bajo y crecimiento rizomatoso, se desarrolla mejor en macetas anchas, donde pueda formar una mata horizontal. Riega cuando la capa superior del sustrato esté apenas seca y reduce la frecuencia en épocas frías. En interiores, evita el aire acondicionado directo y los lugares con aire muy seco, que pueden dejar las hojas más pequeñas y menos vistosas.
22. Begonia manicata – Begonia manicata
Nativa de México hasta América Central, Begonia manicata es una begonia rizomatosa de hojas grandes, redondeadas a lobuladas, sostenidas por pecíolos robustos. Una de sus formas ornamentales más conocidas presenta manchas claras en las hojas, y con frecuencia se cultiva como Begonia manicata ‘Aureo-maculata’. Es una especie de aspecto tropical, voluminoso y muy útil para dar presencia a macetas grandes en áreas sombreadas.
Por ser más vigorosa que muchas begonias pequeñas de colección, necesita una maceta proporcional y un sustrato bien estructurado, con materia orgánica y buena aireación. Cultívala en semisombra luminosa, protegida del sol fuerte y de los vientos secos. Los riegos deben ser regulares durante el crecimiento, pero siempre con drenaje eficiente. Cuando está bien cultivada, forma una planta amplia y escultural; cuando se queda apretada en una maceta minúscula, se convierte en una escultura de sufrimiento, que no es exactamente el objetivo.
23. Begonia loto – Begonia nelumbiifolia

Nativa de México hasta Colombia, Begonia nelumbiifolia es una especie rizomatosa de gran porte, conocida por sus hojas anchas, redondeadas y peltadas, que recuerdan a las hojas de loto o a una victoria regia en miniatura terrestre. La planta forma una mata vigorosa, con pecíolos largos y hojas elevadas sobre el sustrato, creando un efecto tropical, escultural y muy bonito en macetas grandes o jardines sombreados.
A diferencia de muchas begonias pequeñas de colección, esta necesita espacio. Cultívala en semisombra luminosa, en un sustrato rico en materia orgánica, húmedo y bien drenado. Le gusta el calor, la humedad ambiental y los riegos regulares, pero no el suelo encharcado por largos periodos. En maceta, usa recipientes anchos y estables, porque la planta crece bastante y puede desbalancearse si está apretada. Es una begonia para quien tiene espacio, no para quien quiere meter una selva tropical en un vaso de yogur.
24. Begonia pintada – Begonia pustulata
Nativa del sur de México, Begonia pustulata es una begonia rizomatosa de follaje muy peculiar. Sus hojas presentan una textura marcada, con pequeñas elevaciones o “bultos” en la superficie, además de manchas y dibujos que varían según la forma cultivada. El nombre específico viene justamente de estas pequeñas pústulas, una característica que hace que la planta parezca casi esculpida.
Prefiere un ambiente protegido, con luz indirecta intensa y buena humedad ambiental. El sustrato debe ser ligero, poroso y rico, manteniendo algo de humedad sin quedar saturado. Como otras rizomatosas, se desarrolla mejor en macetas más anchas que profundas. Evita el sol directo fuerte, el exceso de agua y los ambientes cerrados y sofocantes. La textura de las hojas es el encanto de la planta, pero también exige cuidado: nada de convertir la begonia en un blanco de pulverizador diario.
25. Begonia roja – Begonia brevirimosa
Nativa de Nueva Guinea y del archipiélago de Bismarck, Begonia brevirimosa es una de las begonias de follaje más dramáticas en cultivo. Sus hojas pueden presentar manchas irregulares en rosa intenso, rojo, verde oscuro y plateado, especialmente en formas como Begonia brevirimosa subsp. exotica. Es una planta que parece haber sido pintada sin moderación —y, en este caso, funcionó.
Es una begonia de clima tropical húmedo y no tolera la sequedad, el frío ni el sol fuerte. Cultívala con luz indirecta intensa, humedad ambiental moderada a alta y un sustrato muy bien drenado. Riega con regularidad, manteniendo el sustrato ligeramente húmedo, pero nunca encharcado. En interiores, suele necesitar un ambiente claro y protegido del aire acondicionado directo. La coloración mejora con buena luz, pero demasiada luz quema; es el clásico juego de las begonias para encontrar el punto exacto.
26. Begonia amarilla – Begonia quadrialata

Nativa del África tropical occidental y centro-occidental hasta el noroeste de Angola, Begonia quadrialata es una begonia rizomatosa o perenne de porte relativamente compacto. Se valora por sus hojas verdes, muchas veces con nervaduras marcadas, y por sus flores amarillas a amarillo-anaranjadas, un color menos común entre los tipos de begonia cultivados.
En algunas formas, como las asociadas a la subespecie nimbaensis, el conjunto se vuelve todavía más delicado y coleccionable.
Prefiere cultivo protegido, con alta humedad ambiental, luz filtrada y sustrato ligero. Es una buena candidata para macetas pequeñas, invernaderos caseros o terrarios ventilados, siempre que no quede demasiado encerrada. El riego debe ser cuidadoso: mantén una humedad constante, pero sin encharcar. Como es una begonia menos rústica para cultivo común, conviene observarla de cerca durante las primeras semanas, ajustando luz y agua antes de que escriba una carta de renuncia en forma de hoja marchita.
Tipos de begonia de caña, arbustivas y brasileñas de impacto
Las begonias de este grupo tienen tallos más erguidos, alargados o arbustivos, muchas veces parecidos a bambúes finos o pequeños arbustos tropicales. Son plantas excelentes para dar altura, movimiento y presencia al jardín de sombra, al balcón y a las macetas grandes. Algunas tienen hojas manchadas, otras destacan por sus flores colgantes, y varias especies brasileñas entran aquí con fuerza ornamental. En general, piden más luminosidad que las begonias rex, pero aun así deben protegerse del sol fuerte.
27. Ala de ángel – Begonia maculata
Nativa de Río de Janeiro, Begonia maculata es una de las begonias brasileñas más famosas del mundo. Tiene tallo erguido, hojas alargadas y asimétricas, verdes en la cara superior, con manchas plateadas redondeadas, y envés rojizo. Las flores aparecen en racimos colgantes, por lo general blancas a rosadas, reforzando su aspecto elegante y tropical. Es la begonia “de lunares” que se volvió favorita de interiores, redes sociales y coleccionistas.
Necesita luz indirecta intensa para mantener hojas bonitas y florecer bien. En un lugar oscuro, crece débil, alargada y sin gracia; con sol fuerte, se quema. Usa sustrato ligero, fértil y drenante, con riegos moderados cuando la capa superficial empiece a secarse. Como tiene hábito de caña, puede necesitar tutor o podas de formación para verse más tupida. La poda de las puntas estimula la ramificación y evita que la planta termine como una antena torcida buscando claridad.
28. Begonia coral – Begonia coccinea
Begonia coccinea es una especie brasileña de la Mata Atlántica, asociada especialmente a bosques submontanos y montanos de Río de Janeiro y Espírito Santo. Tiene hábito erguido, hojas asimétricas y flores colgantes en tonos rojo coral, característica que explica su nombre común. Es una de las begonias de caña más interesantes para quien busca floración ornamental con una apariencia más natural y menos “planta de supermercado”.
Va bien en semisombra luminosa, con buena ventilación y sustrato rico, pero drenante. Tolera más claridad que las begonias rex, pero debe protegerse del sol caliente de la tarde. Los riegos deben ser regulares durante el crecimiento, sin mantener el sustrato encharcado. En macetas, puede conducirse con podas ligeras para estimular brotes laterales y lograr una planta más llena. Cuando recibe poca luz, tiende a alargarse y florecer menos.
29. Begonia albopicta – Begonia × albopicta
Begonia × albopicta es un híbrido natural u hortícola asociado al sureste de Brasil, con fórmula híbrida registrada como Begonia maculata × Begonia olbia. Es una begonia arbustiva de hojas alargadas, generalmente verdes, salpicadas por pequeñas manchas claras. Visualmente, se relaciona con el universo de las begonias de caña manchadas, pero suele tener un aspecto más fino y delicado que la famosa Begonia maculata.
Su cultivo sigue la lógica de las begonias tipo caña: mucha luz indirecta, sustrato ligero, riegos moderados y buena ventilación. En ambientes interiores, debe colocarse cerca de ventanas luminosas, sin sol directo fuerte a través del vidrio. Puede podarse para ramificar y mantener un porte más compacto. El exceso de sombra deja los tallos largos y frágiles; el exceso de agua, por su parte, resuelve el problema de una forma más definitiva de lo que nos gustaría.
30. Begonia aconitifolia – Begonia aconitifolia
Nativa de Río de Janeiro, Begonia aconitifolia es una begonia arbustiva brasileña de hojas profundamente recortadas, que recuerdan la forma de algunas hojas de Aconitum, de ahí el origen del nombre específico. Su porte es elegante, más vertical, con hojas finas, recortadas y muy ornamentales. También participa en el origen de algunos híbridos famosos de begonias de caña, lo que refuerza su importancia en la jardinería ornamental.
Prefiere semisombra luminosa, ambiente húmedo y suelo o sustrato bien drenado. En maceta, necesita espacio para desarrollar tallos más altos y hojas bien formadas. La buena luminosidad es esencial para evitar que se etiole, pero el sol fuerte puede quemar las hojas recortadas. Las podas ligeras ayudan a controlar la altura y estimular la ramificación. Es una begonia ideal para aportar textura fina en composiciones tropicales, sin caer en lo obvio de la hoja grande y redonda.
31. Begonia hoja de palmera – Begonia luxurians

Conocida en cultivo como Begonia luxurians, esta begonia brasileña es famosa por sus hojas palmadas, divididas en folíolos estrechos, que recuerdan pequeñas palmeras o hojas de yuca muy refinadas. En buenas condiciones, forma una planta alta, erguida, de aspecto arquitectónico, con tallos rojizos y una presencia tropical marcada. Es una de las begonias más esculturales para jardines sombreados y macetas grandes.
Por ser vigorosa, necesita una maceta amplia, sustrato fértil, drenante y riegos regulares. Cultívala en semisombra luminosa o luz filtrada, protegiéndola del sol fuerte y de los vientos secos. En interiores, solo funciona bien en lugares muy claros; con demasiada sombra, pierde vigor y se alarga. También aprecia la humedad ambiental, pero no el sustrato encharcado. Es una planta para crear volumen y altura, no para dejarla olvidada en el rincón oscuro de la sala.
32. Begonia metálica – Begonia incarnata (sin. Begonia metallica)

La begonia metálica sigue siendo muy conocida en cultivo por el nombre Begonia metallica, aunque las bases taxonómicas actuales tratan ese nombre como sinónimo de Begonia incarnata. Es una begonia arbustiva de origen mexicano, con hojas asimétricas, verdes, ligeramente pilosas y con un brillo metálico discreto, además de flores rosadas. Su encanto no es estridente; es más bien esa elegancia algo clásica, de planta de colección.
Prefiere luz indirecta intensa o semisombra muy luminosa, con sustrato fértil, ligero y drenante. Tolera mejor el cultivo en una maceta grande que en un recipiente apretado, ya que puede formar un pequeño arbusto. Riega cuando la superficie del sustrato empiece a secarse, evitando tanto la desecación prolongada como el encharcamiento. Las podas ligeras ayudan a mantener la planta compacta y estimulan nuevos brotes. En clima frío, debe protegerse, porque no tolera bien las bajas temperaturas.
33. Begonia dichroa – Begonia dichroa

Nativa de Río de Janeiro, Begonia dichroa es una begonia arbustiva brasileña de gran valor ornamental. Tiene hojas verdes, alargadas y asimétricas, pero su principal atractivo está en las inflorescencias colgantes, con flores en tonos anaranjados a salmón, que contrastan de forma preciosa con el follaje. Es una especie menos obvia que la famosa Begonia maculata, pero muy interesante para jardines sombreados y colecciones tropicales.
Prefiere semisombra luminosa, sustrato fértil, ligero y bien drenado, además de una humedad ambiental moderada. Para florecer bien, necesita buena luminosidad, pero sin sol directo fuerte en las horas de más calor. En maceta, puede conducirse con podas ligeras para estimular la ramificación y mantener un porte más lleno. Evita el encharcamiento, el frío intenso y la sombra profunda, porque la planta tiende a perder vigor y florecer menos.
Tipos de begonia colgantes, rastreras y trepadoras
Las begonias de este grupo son excelentes para macetas colgantes, jardineras altas, troncos, muros sombreados y composiciones en las que la planta pueda caer, escurrirse, expandirse o apoyarse en otras estructuras. Algunas son tuberosas, otras epífitas o semi-epífitas, y varias tienen flores pequeñas, pero abundantes. Son opciones excelentes para crear movimiento en el jardín, saliendo de esa begonia demasiado correcta, sentada en la maceta como si estuviera esperando turno en el consultorio.
34. Begonia de Bolivia – Begonia boliviensis
Nativa de las regiones montañosas de Bolivia y del norte de Argentina, Begonia boliviensis es una especie tuberosa famosa por su hábito colgante y sus flores alargadas, generalmente en tonos de rojo, naranja o coral. Fue una de las especies importantes en el desarrollo de las begonias tuberosas modernas, especialmente las de macetas colgantes. Sus hojas son estrechas, asimétricas y delicadas, formando una planta ligera, florífera y muy graciosa.
Va mejor en semisombra luminosa, con sol suave de la mañana o luz filtrada. El sustrato debe ser ligero, fértil y muy bien drenado, porque el tubérculo no tolera el encharcamiento. Durante la fase activa, mantén riegos regulares y fertilización moderada para sostener la floración. En períodos de reposo, reduce los riegos. Es una excelente opción para cestas colgantes, siempre que no esté en un lugar caliente, seco y castigado por el sol de la tarde.
35. Begonia sutherlandii – Begonia sutherlandii

Nativa del este y sur de África, Begonia sutherlandii es una begonia tuberosa de porte delicado, con tallos finos, hojas asimétricas y flores pequeñas en tonos de naranja a rojo anaranjado. Tiene hábito colgante o semicolgante y queda muy bonita en macetas colgantes, jardineras altas y rincones protegidos. Su aspecto es menos exuberante que el de las tuberosas híbridas de flor grande, pero mucho más natural y ligero.
Prefiere semisombra, sustrato bien drenado y riegos cuidadosos durante el crecimiento. Como forma tubérculos, necesita menos agua cuando entra en reposo o cuando el crecimiento disminuye. No aprecia el frío intenso ni el suelo constantemente encharcado. En regiones de clima templado, puede cultivarse al aire libre en un sitio protegido; en zonas muy frías, es mejor mantenerla en maceta para facilitar el manejo durante el invierno.
36. Begonia fucsia – Begonia foliosa

Nativa de Colombia y Venezuela, Begonia foliosa es una begonia de hábito arbustivo a colgante, con ramas finas y muchas hojas pequeñas, verdes y brillantes. La variedad más cultivada, frecuentemente asociada al nombre Begonia foliosa var. miniata, produce pequeñas flores en tonos de rosa, rojo o coral, recordando discretamente a una fucsia en miniatura. Es una planta delicada, pero muy encantadora cuando se cultiva en maceta colgante.
Le gusta la luz indirecta intensa, buena humedad ambiental y un sustrato ligero, fértil y drenante. Como las ramas son finas y colgantes, queda mejor en macetas colgantes o en repisas altas, donde pueda caer con naturalidad. Riega de forma regular, sin dejar que se seque por completo durante mucho tiempo, pero evitando el encharcamiento. Las podas ligeras ayudan a mantener la planta más tupida y estimulan nuevos brotes.
37. Begonia fuchsioides – Begonia foliosa (sin. Begonia fuchsioides)

La llamada begonia fuchsioides circula desde hace mucho tiempo en cultivo con el nombre Begonia fuchsioides, pero las bases taxonómicas actuales tratan ese nombre como sinónimo de Begonia foliosa. Aun así, vale la pena mantenerla en el artículo porque muchos coleccionistas, viveros y listas antiguas usan ese nombre para referirse a formas de ramas finas, hojas pequeñas y flores delicadas, con aspecto similar al de una pequeña fucsia.
El cultivo sigue la misma lógica de la begonia fucsia: luz indirecta brillante, sustrato poroso, riegos regulares y un ambiente protegido del sol fuerte, el viento seco y el frío intenso. Suele verse más bonita cuando se cultiva en maceta colgante, permitiendo que las ramas se arqueen. Para mantener la planta densa, haz podas ligeras después de la floración o cuando las ramas se alarguen demasiado. Sin poda, puede convertirse en una cortinita encantadora; con descuido, en una cortinita deprimida.
38. Begonia trepadora – Begonia fruticosa

Nativa del este y sur de Brasil hasta el noreste de Argentina, Begonia fruticosa es una especie epífita o semi-epífita, asociada a ambientes húmedos de bosque. Tiene ramas alargadas, comportamiento colgante o escandente y hojas pequeñas a medianas, formando una planta ligera, ramificada y muy interesante para cultivar en macetas colgantes, troncos, placas o soportes. Sus flores son discretas, pero contribuyen al aspecto delicado del conjunto.
Prefiere semisombra luminosa, alta humedad ambiental y un sustrato muy aireado, similar al usado para plantas epífitas, con buena proporción de corteza, fibra o componentes que eviten la compactación. No debe estar en tierra pesada ni en una maceta permanentemente encharcada. Riega cuando el sustrato empiece a secarse, manteniendo la humedad sin asfixiar las raíces. Es ideal para composiciones de jardín tropical sombreado, especialmente cuando puede apoyarse o colgar de forma natural.
39. Begonia radicans – Begonia radicans

Begonia radicans es una begonia de hábito colgante o escandente, cultivada por el conjunto de ramas finas, hojas delicadas y flores pequeñas, generalmente rosadas o rojizas. En el paisajismo, funciona bien como planta de cestas colgantes, macetas altas y lugares donde sus ramas puedan caer con ligereza.
Es menos conocida por el público general, pero resulta interesante para quien quiere salir de las begonias de mesa y explorar formas más naturales de crecimiento.
Cultívala en semisombra luminosa, con sustrato ligero, rico en materia orgánica y bien drenado. Como tiene ramas colgantes, agradece humedad regular, pero no tolera el encharcamiento. Evita el sol directo fuerte, que puede quemar las hojas y reducir la calidad de la planta. Las podas ocasionales ayudan a controlar el largo de las ramas y a estimular brotes laterales. Si el objetivo es lograr un efecto cascada, deja que algunas ramas crezcan libremente, pero sin convertir la maceta en un espagueti vegetal.
40. Begonia rastrera – Begonia thelmae

Nativa de Espírito Santo, Begonia thelmae es una especie brasileña de porte bajo, muy apreciada por coleccionistas. Tiene hábito rastrero o colgante, con hojas pequeñas, redondeadas a ovaladas, de textura aterciopelada y color oscuro, generalmente verde profundo a cobrizo. Es una begonia delicada, de aspecto elegante, perfecta para macetas bajas, cestas pequeñas y cultivo protegido.
Prefiere luz indirecta intensa, humedad ambiental moderada a alta y sustrato fino, ligero y drenante. No le gusta el sol directo, el aire seco ni el exceso de agua. Como forma una masa baja y delicada, es importante evitar riegos bruscos que desplacen el sustrato o mojen demasiado el follaje. En interiores, va mejor cerca de una ventana luminosa, protegida de corrientes de aire frío. Es pequeña, pero no es una planta de «cualquier cosa sirve».
Tipos de begonia poco comunes, gruesos y esculturales
Este último grupo reúne begonias que se alejan del formato más conocido del género. Son plantas valoradas por tallos gruesos, apariencia escultural, textura plateada, porte diferente o adaptación a condiciones un poco más específicas. Algunas interesan más a coleccionistas que al público general, pero encajan muy bien en un artículo definitivo porque muestran la amplitud del género Begonia: va mucho más allá de la florecita de cantero y de la hoja pintada de apartamento.
41. Begonia bonsái – Begonia dregei

Nativa del sur de África, Begonia dregei es una de las begonias más curiosas en cultivo. Su principal característica es la base engrosada, similar a un caudex, que le da a la planta una apariencia de bonsái natural. Las hojas son pequeñas, asimétricas y generalmente recortadas, mientras que las flores aparecen en tonos claros y delicados. Es una especie excelente para quien disfruta de plantas esculturales, miniaturas y formas botánicas poco convencionales.
Necesita mucha claridad indirecta o sol suave en horarios frescos, siempre con buena ventilación y sustrato extremadamente drenante. Tolera secarse un poco más entre riegos que las begonias de selva húmeda, pero no debe someterse a sequía severa durante el crecimiento activo. En maceta, resalta el caudex dejando la base parcialmente visible, sin enterrarla demasiado. El exceso de agua es el mayor riesgo, especialmente con temperaturas bajas.
42. Begonia plateada – Begonia venosa

Nativa del este de Brasil, Begonia venosa es una begonia arbustiva muy distinta de las especies de follaje blando y húmedo. Tiene tallos gruesos, hojas espesas, redondeadas a ovaladas, cubiertas por una pilosidad clara que le da un aspecto plateado o blanquecino a la planta. El aspecto es casi suculento, con presencia fuerte y textura inusual, ideal para colecciones de begonias raras y plantas esculturales.
Es una de las begonias que más exige un drenaje eficiente. Cultívala en un lugar muy luminoso, con sol suave de la mañana o luz filtrada intensa, siempre evitando el sol fuerte. El sustrato debe ser mineral, ligero y aireado, con menor retención de agua que el usado para begonias rex. Riega con moderación, dejando secar parcialmente entre riegos. En un ambiente húmedo y encharcado, tiende a sufrir; en un cultivo bien ventilado y drenado, demuestra por qué mereció cerrar la lista con porte de planta rara.
Cómo elegir el mejor tipo de begonia para tu casa o jardín
Para elegir entre tantos tipos de begonia, empieza por el ambiente que tienes, no por la planta más bonita de la foto. Las begonias rex, rizomatosas y las especies de follaje exótico suelen preferir luz indirecta intensa, humedad moderada y un cultivo más protegido, por lo que son ideales para balcones techados, interiores bien iluminados y colecciones en macetas. En cambio, las begonias de jardín y de floricultura, como la begonia cerosa, la begonia ala de dragón y algunos híbridos modernos, son mejores para quien busca color, floración y un efecto ornamental más inmediato en canteros, jardineras y macetas exteriores en semisombra.
También vale la pena observar el porte y el hábito de crecimiento. Si buscas tipos de begonia para maceta, las compactas, rizomatosas y de follaje son excelentes opciones. Para macetas colgantes, elige begonias pendentes, como Begonia boliviensis, Begonia sutherlandii y Begonia foliosa.
Si la idea es tener begonias con flor como protagonistas, apuesta por las tuberosas, elatior, I’CONIA, Dragon Wing y Megawatt. Ahora bien, si el objetivo es armar una colección con plantas diferentes, ahí la cosa se vuelve peligrosa para el bolsillo: begonias rex, Begonia masoniana, Begonia brevirimosa, Begonia solimutata y Begonia venosa son fuertes candidatas al famoso “solo una más”.
Ahora toca elegir tu próxima begonia
Después de conocer tantos tipos de begonia, queda claro que este género va mucho más allá de esa plantita florida de macizo. Hay begonias para jardín, para maceta, para interiores, para coleccionistas, para colgantes, para quienes aman las flores y para quienes prefieren hojas tan bonitas que ni siquiera necesitan florecer para justificar su lugar. La mejor begonia no es necesariamente la más rara, la más cara o la más llamativa: es la que se adapta a la luz, la humedad, el clima y el nivel de cuidado que tú puedes ofrecer.
Si estás empezando, elige una especie más resistente y observa cómo responde a tu ambiente. Si ya llevas tiempo cultivando plantas, prueba con variedades de follaje, begonias colgantes o especies menos comunes. Mira las fotos, compara las formas, lee los consejos de cultivo y elige tu próxima begonia con intención — porque, seamos sinceros, comprar por impulso es divertido, pero comprar la planta correcta y verla prosperar es mucho mejor.























