La zarzamora (Rubus rosifolius) es una planta arbustiva y frutal, y a pesar de que muchos puedan pensar que es una planta nativa, en realidad proviene de África, Asia y Oceanía. En muchos lugares la especie se ha naturalizado, apareciendo de forma espontánea en los bordes de bosques y selvas húmedas, en localidades con altitud moderada. Se trata de un arbusto erecto a postrado, que alcanza de medio metro hasta dos metros de altura, formando generalmente amplias matas. Su ramaje es ramificado, disperso y cubierto de acúleos puntiagudos.
Las hojas son pinnadas, con siete foliolos ovados, acuminados, ásperos, membranosos, con márgenes serrados, pelos glandulares y color verde brillante. Florece y fructifica durante el otoño y la primavera, brotando pequeñas flores blancas y pentámeras, en las axilas terminales. Los frutos son del tipo drupa apocárpica, pequeños, suaves y rojo brillantes cuando maduros.
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Son huecos, dulces y ligeramente ácidos y pueden ser consumidos in natura, o en forma de dulces, mermeladas, compotas, vinos, licores, yogures, batidos, rellenos, pavlovas, jugos y helados. Los frutitos también son muy atractivos para los pájaros. También existe una variedad de frutos amarillos.

Un arbusto que además de ornamental alegra a los niños. No se sorprenda si aparece en su jardín. Esta especie tiene un potencial invasor y se propaga muy fácilmente por la acción de los pájaros. Aprovechemos la cosecha de frutitos que insisten en aparecer diariamente. Disfrútelos en sus recetas y ayude a la naturaleza con riegos y abonado cuidadosos. A pesar de ser rústica, puede aumentar la productividad de la zarzamora con cuidados como podas, fertilización e irrigación suplementaria.
Debería ser cultivada bajo sol pleno o media sombra, en cualquier tipo de suelo de arenoso a arcilloso, pero preferentemente profundo, enriquecido con materia orgánica e irrigado regularmente. Prefiere el clima templado de las regiones subtropicales, no tolerando climas excesivamente secos y calientes. Es interesante renovar los cultivos cada tres años para recuperar el vigor de las plantas con la formación de nuevas raíces.
Las podas también estimulan una buena fructificación de la zarzamora y deben realizarse al final del invierno, eliminándose los ramos que fructificaron, además de ramas secas, enfermas y mal formadas. Fertilice durante toda la primavera y verano, con estiércol maduro, harina de huesos y cenizas. Cubra el suelo con una generosa capa de hojas secas u otra cobertura muerta. Se multiplica fácilmente por semillas, división del ramaje enraizado, esquejes, acodo y por brotes que surgen directamente de las raíces.

